La Ciudad Inmortal

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La lengua valenciana en el Far West

Por Ricardo García Moya

Nuestra historia hay que situarla en el inhóspito triángulo definido por Chihuahua, el río Colorado y las llanuras de Sonora; con un protagonista que recuerda a los personajes secundarios de los westerns de Ford o Mann, lastrados por debilidades humanas y ennoblecidos con valor temerario. Así era José Marqués, franciscano de Alcudia de Carlet que recorrió el territorio apache de California hablando su idioma valenciano.
Parte de su vida la conocemos por el manuscrito mexicano de Garrigós (Bib. Nac. Ms. 5695, Xalisco 1782). En él leemos anécdotas como la del soldado valenciano Cavanilles, deseoso de enfrentarse a los indios, pese a que el de Alcudia de Carlet le recomendaba prudencia. Fue inútil, pues entrando a batallar con los apaches, salió con una pierna quebrada de un balazo, y hoy día anda con una pata de palo” (f. 132). Marqués buscaba la perfección, y a tal fin elaboró normas ascéticas, como “no tomar chocolate ni mirar el rostro de mujer alguna, ni tocar su ropa” (f. 127). Puede que lo consiguiera, pero su estómago, ¡ay!, castigado por potajes mexicanos no admitía comida, y “sólo la leche de mujer se le acomodaba, por lo que tenía una india destinada para este fin, que lo sustentó con mucha caridad” (f. 66). Para mayor infortunio, tras su muerte “se halló en su celda media arroba de chocolate” (f. 123).
En territorio apache era acompañado por soldados y un franciscano que podría ser Garrigós, autor del manuscrito. Este anotaba cuidadosamente lo visto y oído, incluidas frases en lengua valenciana como: “Pepe, donam el chic” (f. 58), y su correspondiente traducción al español: “Joseph, dame el chico” (id.). La ortografía del manuscrito del Far West era similar a la usada en el Reino en la misma época, distinta al castellano y catalán. Por ejemplo, si Garrigós escribía en 1782: “esta fadrina yo la vullc” (f. 58); a miles de kilómetros -en Albaida- el dominico Luis Galiana también usaba la misma forma verbal del presente de indicativo y pronombre: “No vullc yo” (Rondalla, 1768).
El manuscrito destila valencianía, aunque el autor no pretendiera en absoluto enaltecer a los valencianos destinados en California; simplemente anotaba lo observado y no dudaba, por ejemplo, en llamar “miserable” a su compatriota Cavanilles por jactarse de matar apaches “como pájaros”. La carencia de chauvinismo de Garrigós incrementa el valor documental de las frases en lengua valenciana incrustadas en el texto castellano.
Es un hecho que nuestros compatriotas destacados en los confines del Imperio usaban la lengua valenciana, y sabían escribirla. Por ejemplo, en un texto de 1608 -coetáneo de Cervantes- leemos que fray Luis Bertrán “escribió una carta que se pone aquí, traducida del valenciano en lengua castellana” (Roca, B.: Hist., Valencia 1608, p. 8). El autor de la carta era el actual Patrón de Colombia, el dominico Luis Bertrán, evangelizador de las riberas del caudaloso Magdalena, en tiempos de Felipe II. El mismo Bertrán, en el sermón del día de San Vicente del año 1578, recordaba que éste “predicaba en valenciano” (Ser. de S. Luis. Valencia 1690, p. 201), de igual modo que intercalaba alusiones a los ignotos territorios americanos: “del río Ocanca en la India cuando se junta con el Río Grande de la Magdalena” (p. 183).
El manuscrito de Garrigós testifica que la lengua valenciana fue una de las usadas por los colonizadores del Oeste americano.
Analizando el texto de 1782 comprobamos que era un idioma de comunicación. En uno de los párrafos leemos que el de Alcudia de Carlet se dirige al hermano enfermero pidiéndole agua con azúcar; y lo hace como si estuviera en Muchamel o Alboraya: “Chic, porta sucre esponchat” (f. 78). La apelación con el espontáneo y genérico “chic” dirigida al fraile enfermero, sin recurrir al nombre propio, indica lo que está documentado en Luis Bertrán durante su estancia en la selva colombiana: hablaban en valenciano a otros españoles e indígenas.
No sé qué efecto causará en ustedes, pero para mí nunca será igual el Far West tras leer el manuscrito de Garrigós. Cuando cierro los ojos no veo a los indios y vaqueros de Peckinpah. En su lugar, cuatro siluetas se recortan sobre el anochecer rojo sandía del desierto de Sonora; entre nopales y piteras arrastran su humanidad dos frailes acompañados de un soldado con pata de palo, espada y arcabuz; todos hablan grandes voces la lengua del Reino. Tras ellos, una india mezcalera de generosas ubres acarrea provisiones, incluido el chocolate.
Las cenizas del soldado Cavanilles vuelan entre coyotes mientras que las del atormentado Marqués y el cronista Garrigós quedaron en un convento franciscano de la lejana América. Quién les iba a decir que dos siglos después, el idioma que ellos no olvidaron ni en territorio apache hoy estaría prohibido en el Reino. De orgullosos colonizadores hemos pasado a ser pasmarotes colonizados, ante la pasividad y colaboración de quienes ustedes saben.

Las Provincias 14 de Septiembre de 1999


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LA CRIMINALIZACIÓN DEL IDIOMA ESPAÑOL

Por Ricardo García Moya

¿Por qué la Generalidad edita un libro en francés y catalán, rechazando las lenguas española y valenciana? Es difícil la respuesta, especialmente si analizamos que la autora, María Milagros Cárcel Ortí, no es francesa ni catalana. EI libro “Vocabulaire international de la diplomatique”, con más de 300 páginas, se imprimió en la litografía Guada del Camino Nuevo de Picanya; lugar que, me parece, todavía no es Francia o Cataluña. Y el que diseñó la cubierta, Carlos Pérez Bermúdez, suena demasiado a ceitibérico como para haber nacido en Sant Cugat o Poitiers.
La dedicatoria hace referencia a José Trenchs Odena y a Angel Canellas López; es decir, un Pepe y un López. EI dilema lo va aclarando la “Presentació”, escrita en perfecto catalán (no piensen que en valenciano o español). Según Cárcel: “la Conselleria de Cultura de la Generalidad Valenciana y la Universidad de Valencia, desde el primer momento acogieron con interés la obra y quisieron patrocinar la edición” (p. 11 ).
¿Por qué tenía tanto interés – unas entidades mantenidas con impuestos de los valencianos en editar libros cuya finalidad es pregonar que el idioma valencia no existe? Allí mencionan al “catalán, allemand, anglais, italian, danois, grec, tchéque, espagnol, hongroise, néerlandaise, portugaise, roumain, suédois, russe, etc.”; es decir, todos menos el que Lerma, Pedraza y Romero dicen amparar. Respecto al libro francés-catalán, responde la estrategia adoptada en ciertos congresos celebrados en Cataluña, donde el español era considerado idioma secundario, como el islandés o el rumano. Y todo concuerda con algo más siniestro: la estrategia programada para criminalizar al idioma español según dictan los cerebros dei integrismo catalán; impulsores de la actual “immersió” en el Reino de Valencia.
Los profesores que perpetran la inmersión en EGB y BUP siguen normas gramaticales de “Escola Catalana”; revista que mensualmente manda el Omniun Cultural desde Barcelona. Pero su contenido no sólo es lingüístico; estratégicamente camufladas en diferentes números aparecen las consignas políticas para la criminalización del castellano y la confrontación civil que citaba Pujol no hace mucho. En “Escola Catalana” -y la tengo delante de mis ojos-, se recomienda a los maestros que: “por razones estratégicas de nuestra Nación, todo el decenio de los años noventa hemos de reducir brutalmente nuestra utilización del caste!lano”. La unidad de la lengua, el paso previo para lograr “un nacionalismo catalán, liberador, que ponga fin a la dominación española de los Paísos Catalanes” (E.C. n. 278, p.24)
Las consignas de EC –subvencionada por el gobierno de Pujol, el socio de Felipe , son dogma de fe para los maestros catalaneros de EGB y BUP en Alicante, CasteIllón y Valencia. EI odio al español (el valenciano, para estos renegados, no existe) lo apreciará usted si se entrevista con alguno de ellos. Aunque le hable en español o valenciano, él le contestará con la jerga barcelonina de “altre, aleshores, amb, a mes a mes, tasca, avui…”. Son comisarios políticos del integrismo catalán.
Viven para Cataluña (aunque cobran de nuestros impuestos) y siguen al pie de la letra el “Decáleg” del cerebro de la inmersión Til Stegman, alemán de Frankurt que -desde “Escola Catalana”- , recomienda a los maestros que anoten cuántas veces usan la lengua criminal: “a veure: avui m’apuntaré cada vegada que he parlat castellá” ( E.C., p. 25) . Y Lerma, volcado en la implantación del catalán, acata lo que sugiera Pujol, el expansionista socio de FG. Según la revista “Papers” de la ConseIleria de Cultura de la Generalidad Valenciana: “el nou impuls lo avala la infomarció que arriba de Catalunya sobre l’éxit dels programes dimmersió” (p. 8).
Desde la frontera con Francia hasta “Alacant, avui en dia conpten amb centres d’inmersió en catalá” ( EC, p. 14). EI camino para la confrontación civil en España según Stegman está forjándose por lobos con piel de cordero lingüístico.
Aparte del Stegrnan, tenemos en Valencia a Albert Hauf (mallorquín hijo de alemán de Baden-Wüterberg), empeñado en salvar de la barbarie a los valencianos Todo lo encuentra mal en Valencia (menos el sueldo que cobra por enseñar catalán en la Universidad), desde la “butricia” (“Sao”; nov.94, p.49) a la derecha Valenciana, “que no aconsegueix ser civilitzada”; pertenecer a ella es sinónimo de bárbaro (no como los tory ingleses). LAS PROVINClAS es un diario no recomendable. Según Hauf, habría que Ilevar a los valencianos “de 13 y 14 años a estudiar a Fuster…) a veure els articles de <<Levante>>” (p. 31 ) Estas opiniones las publica la revista clerical del régimen lermista “Sao” (que subsiste por la publicidad que Lerma, Pedraza y Romero insertan en sus páginas).
En el universo de Hauf (su país, dice, es Cataluña, Ias islas y el PV) los buenos hablan catalán, y los delincuentes y asesinos utilizan el español. En la entrevista de 12 páginas sólo emplea el español para situarlo en boca de un indeseable que dice: “Yo me meo donde me da la gana” (p. 48); un intolerante; “habla cristiano”; de unos presuntos asesinos que escriben: “muerte a los biólogos” (p. 49). Es la táctica que usaban los integristas medievales para deshumanizar al pueblo judío, ya que – según recuerda Umberto Eco en “La lengua perfecta”- propagaban que el hebreo era el idioma de los seres satánicos del averno.
Hauf presume de limpio, culto, disciplinado (como buen ario) y tolerante con todo; menos con los “imbécils” (p. 48), los bárbaros e incivilizados de la derecha valenciana, el diario LAS PROVINCIAS, “la gent del PP” que está “en la inopia, en la ignorancia de les propostes honrades, honestes i intel-ligents”. En fin, contra todo el que discrepe de su cuadriculado cerebro. Este demócrata se jacta de quedarse en Valencia, aunque tuvo opciones de irse a Barcelona: “He triat de quedarme aquí; o sigui, que ja esta dit”. ¿Para qué? Está claro- “para canviar la realitat segons les nostres idees” (p.49). Los inmersores (corno Daniel Grau, traductor del Boletín en las Cortes) no tienen dudas: “la ley permisiva no sirve”; para normalizar una lengua “hay que desnormalizar la otra”. Carrero Blanco a su lado, era Gandhi.

Las Provincias 13 de Diciembre de 1994


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EL TOCOMOTXO FILOLÓGICO

Por Ricardo García Moya

Sería injusto negar actividades positivas a ciertos personajes (p. e., Lerma, Pedraza, Gloria Marcos…); de igual modo, el Santo Oficio también benefició a la sociedad en alguna ocasión. Así, en 1790 actuaba contra Francisco Lama, por imprimir un papel en que Ilamaba “borricos a los que hablan la lengua vascongada” (AH N, leg. 4464). Es evidente que los inquisidores ilustrados luchaban por ampliar las libertades reprimidas por el secular oscurantismo.
En los juicios orales se oía al pueblo expresarse en su idioma nativo, dejando constancia de ello el escribano de turno. En un interrogatorio del 26 de abril de 1600, se describe el conjuro realizado en “un foguer”, y la puntualización de que las palabras del mismo eran “en valenciano” (AH N, leg. 528)
La lengua valenciana era respetada por los tribunales de toda índole. Así se comprende lo sucedido el 6 de mayo de 1793, cuando el inquisidor fiscal de Valencia tramitó diligencia contra el “Llibre de les Dones” escrito en “Idioma valenciano” (sic), instando a que “se recoxan todos los exemplares”. Pero la inquisición valenciana –sin inmersores socialistas- no estaba dispuesta a los excesos del fiscal y frenaron al torquemada filólogo. Transcurridos unos días, se reunieron en la Audiencia de Valencia los “señores inquisidores, el licenciado don Manuel Fuentes y el doctor don Matías Bertrán”, acordando que: “Se dexe por ahora correr, tanto por su antigüedad y alta estimación que goza entre los literatos, como para conservación del idioma valenciano” (Archivo Histórico Nacional; Inq. Leg. 4504, f. 13)
EI volumen -editado en Valencia en 1561-, contenía la “Disputa de viudes y doncelles, Lo procés de les olives y Lo somni de Joan Joan”. La prudente tolerancia hacia estas obras se basaba según los letrados en la doctrina y “juicioso parecer de Fr. Andres de Valldigna. En nuestros días, han sido reeditadas por las fuerzas del eje (pujolsocialista), alterando ortografía y sintaxis conforme dicta el Institut de Estudis Catalans; con la valiente colaboración de los lingüistas valencianos que han dicho “sí, wana”; ya que quien se mueve no sale en la foto, no come caliente, y, encima, es regañado públicamente (como hizo Coromines con el sumiso Germá Colón en el DCEC).
Nuestros clásicos son sometidos a la prueba del algodón, y si tiznan con CH inmundas procedentes del francés ¡qué asco!, o con indecentes Y, del griego, qué horror!; rápidamente son sustituidas por las TX vasco-catalanas y la límpida I latina. EI citado “Lo procés de les olives” del valenciano Fenollar -en edición a cargo de la catalana Gloria Casals del año 1984- , es actualizado “amb petites esmenes” consistentes en: “supresión de la h final; sustitución de la CH africada sorda por TX; uso del apóstrofo; uso del guioncito separando los pronombres enclíticos, según la ortografía moderna (catalana); sustitución de la Y por i; uso de las acentos según la ortografía moderna (catalana)”, etc.
Como ven, no son tan “petites” las modificaciones efectuadas por los inquisidores del Institut de Estudis Catalans. La mayoría obedecen -y hay textos que lo recuerdan- a diferenciarse del castellano. Lo triste es que los valencianistas han caído en la trampa del tocomotxo normalitzat, admitiendo a la condena de la Y griega o del léxico auténtico del idioma valenciano; aunque con los miles de millones que Lerma ha invertido en la catalanización ¡qué difícil es substraerse a ella! EI otro día, en el salmonete del régimen, insistían en que no debíamos usar deport, que era incorrecto; ¡animalitos! ¿no recuerdan que la caza y la pesca eran un “deport” para los clásicos vaIencianos? (Por cierto, y sin ánimo de ofender ¿cuándo comenzarán los alcaldes del PP a sustituir lo de poliesportiu por polideportiu?)
La táctica usada para amedrentar a los valencianos que todavía usan el léxico puro -y que, lógicamente, no tienen ni idea de semiología, lenguas parámetros o terapia lingüística- es hacerles creer que usan un idioma de bricolage corrupto. Una amiga catalanera -profesional, claro-, emplea un truco que aprendió de Guarner: cualquier palabra que no sea autorizada por el sanedrín barcelonés (mosatros, bellea, otonyo, dumenge…) la tilda de decadente o arcaísmo, y así no se salva ni una.
Bernat Fenollar, nacido en Valencia hacia 1440, escribía sobre “lo chic caragol” y su amigo Gasull también pecaba al usar el “yo” con Y griega y frases con “en lo niu, chiu, chiu”; o “gavinet, perea, pechina”. Aunque ya se sabe, el engaño persistirá mientras la inocencia popular acepte casos tan sonados con el sucedido con el topónimo Muchamel, que jamás de los jamases aparece escrito con TX, y de buenas a primeras vienen los del tocomotxo y les endosan que deben modificarlo por Mutxamel, que es valenciano culto. Y nadie se atreve a lanzar la más leve protesta. EI grado de sumisión es tal que, cualquier día, a alguna población les cambiaran su topónimo por el de fistro, y todos contentos.
Ni la inquisición habría tolerado las manipulaciones actuales. La inefable editorial ECIR de Paterna, en su libro de texto “Transit” de “catalá a el Pais Valencia” para alumnos de COU, tiene la caradura de afirmar que en la “Corona catalano-aragonesa (?) se culmina el proceso de catalanización con obras como el Liber elegantiorum de Joan Esteve, del año 1489; que se trata de un repertorio de frases catalanas”. Cuando el propio Joan Esteve aclaró que estaba escrito en “Latina et Valentina Lingua” Y qué van a decir, si el propio Martí de Riquer manipula a su antojo la interpretación de los textos y lanza que “la valenciana prosa designaba el catalán”.
Aviso para terminar: compren una lancha neumática para las inundaciones que se avecinan, pues el nutrido colectivo de inmersores que viven del catalanismo en Valencia les caerá la baba a litros ¿motivo?- Corominas está a punto de terminar su “Onomasticon Cataloniae”, donde devora lo que puede del “País Valenciano”, como él llama a nuestro territorio; aunque respeta lo de Principado para el suyo. ¡Qué detalle tan científico ¿no?!

Las Provincias 13 de Noviembre de 1994


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MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN

MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN
 
Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural -nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.
 
Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas:
 
1. Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas -el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático. Y contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia, aún más si se trata de una lengua de tanto arraigo histórico en todo el país y de tanta vigencia en el mundo entero como el castellano.
 
2. Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas cooficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación, información, rotulación, instituciones, etc… en detrimento del castellano (y mucho menos se puede llamar a semejante atropello «normalización lingüística»).
 
3. En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua cooficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Que ciertas autoridades autonómicas anhelen como ideal lograr un máximo techo competencial bilingüe no justifica decretar la lengua autonómica como vehículo exclusivo ni primordial de educación o de relaciones con la Administración pública. Conviene recordar que este tipo de imposiciones abusivas daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos, recortando sus alternativas y su movilidad.
 
4. Ciertamente, el artículo tercero, apartado 3, de la Constitución establece que «las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección». Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente hoy tal objetivo, sería un fraude constitucional y una auténtica felonía utilizar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas.
 
Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:
 
1. La lengua castellana es COMÚN Y OFICIAL a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles.
 
2. Todos los ciudadanos que lo deseen tienen DERECHO A SER EDUCADOS en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero nunca como lengua vehicular exclusiva. En cualquier caso, siempre debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común.
 
3. En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a serATENDIDO INSTITUCIONALMENTE EN LAS DOS LENGUAS OFICIALES. Lo cual implica que en los centros oficiales habrá siempre personal capacitado para ello, no que todo funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional.
 
4. LA ROTULACIÓN DE LOS EDIFICIOS OFICIALES Y DE LAS VÍAS PÚBLICAS, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc… en dichas comunidades (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica.
 
5. LOS REPRESENTANTES POLÍTICOS, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.
 
Firmado por Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater y Francisco Sosa Wagner
 

Noam Chomsky: “El bilingüismo y el plurilingüismo son una realidad creciente”

Noam Chomsky: “El bilingüismo y el plurilingüismo son una realidad creciente”

El gramático dice que ni los científicos ni los políticos pueden decidir la frontera de las lenguas

FRANCESC ARROYO, Tarragona
“El bilingüismo y el plurilingüismo son hoy una realidad creciente”, afirmó ayer en Tarragona el lingüista norteamericano Noam Chomsky. En su opinión, las sociedades monolingües lo son a costa del “asesinato” de otras lenguas. Para el creador de la gramática generativa, la primera y la última palabra sobre cómo debe usarse o llamarse una lengua la tienen sus hablantes. Por consiguiente, ni científicos ni políticos tienen nada que decir acerca de las fronteras que delimitan a las lenguas. Chomsky habló así en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.

Noam Chomsky (P. Duran).

El lingüista, que participa en unas jornadas previas a su investidura, el viernes, como doctor honoris causa por esa universidad, explicó que el concepto de “lengua nacional” es relativamente nuevo y que lo habitual en el mundo no es el monolingüismo, sino la convivencia de dos o más lenguas. “Incluso en Estados Unidos, aparentemente monolingüe, voy por las calles y oigo con frecuencia a niños que hablan idiomas diferentes del inglés”, dijo.
Preguntado sobre si son los científicos del lenguaje o los políticos quienes debían determinar el nombre de la lengua que se habla en Valencia y su normativa, Chomsky fue contundente: ni los unos ni los otros tienen nada que decir al respecto. Pero menos que nadie, los científicos. Chomsky aseguró que es un asunto en el que sólo tiene que decidir la gente. Más aún, dijo, los criterios sobre las fronteras lingüísticas son difusos. De hecho, se podría decir que él y su mujer, ambos estadounidenses y criados a escasos kilómetros de distancia, hablan lenguas distintas, sin que ello fuera una barbaridad.
El profesor del Massachusetts Institut of Technology (MTI) hizo estas declaraciones por la tarde. Previamente, por la mañana había mantenido un animado coloquio sobre qué es el conocimiento, sus posibilidades y tipos, en el que participaron también el antropólogo Eudald Carbonell, el filósofo Manuel García Carpintero y el físico Jorge Wagensberg. El profesor norteamericano afirmó que le gustaría tener una imagen comprensible del mundo y añadió que eso es lo que intentó la ciencia moderna, desde Galileo hasta Newton. Pero al introducir éste en la física la noción de atracción a distancia, la consistencia del mundo se quiebra. Esto se convierte en un absurdo. Y hoy, añadió, ya no tratamos de tener una imagen del mundo que tenga sentido y nos conformamos con disponer de teorías comprensibles.
Fiel a su concepción de una realidad única de la que todo lo existente forma parte, Chomsky rechazó asumir que la mente sea de una naturaleza diferente a la del resto de los objetos físicos, como le había sugerido en su intervención García Carpintero. Éste atacó frontalmente el naturalismo metodológico de Chomsky, calificándolo “de carente de interés”, y le reclamó que asumiera esta afirmación y que optara por un naturalismo ontológico. En realidad, incluso aseguró que Chomsky, aunque no lo dice, asume que la mente es diferente al resto de los objetos físicos cuando en sus textos escribe que la conciencia o el libre albedrío son elementos misteriosos. Chomsky no aceptó el envite y reiteró que el estudio de la mente se halla hoy afectado de fuerte “irracionalidad”. El lingüista hizo una firme defensa de las “propiedades mentales” como una parte más del mundo. De un único mundo. “Igual vivimos en un universo múltiple”, dijo; “no lo creo, pero no es inconsistente”. Tras la defensa de la visión unitaria de lo existente, defendió también una visión unitaria del saber que da cuenta del mundo, aunque reconoció que no se puede garantizar la correspondencia entre imagen del mundo y realidad.
Eudald Carbonell, que está trabajando en Atapuerca, hizo una minuciosa descripción de las aportaciones que este yacimiento permite a la historia del hombre: su origen africano, su carácter predecesor del Neanderthal y del homo sapiens, su canibalismo y la evidencia de que tenía capacidad de lenguaje, usaba vestimentas y enterraba a sus muertos.
Jorge Wagensberg analizó los diferentes tipos de conocimiento, el científico, el artístico y el místico, para relacionarlos con la noción de progreso. En su opinión, en los dos primeros casos puede hablarse de “elementos progresivos” en el conocimiento; no así en lo referente a las verdades reveladas, que lo son de una vez y para siempre.
La lección magistral corrió a cargo del profesor de las Baleares Camilo Cela Conde, quien describió cómo los avances de la neurofisiología son perfectamente consistentes con las descripciones del lenguaje y de la mente hechas por Chomsky.

Albert Boadella la provocación cumple años

 

 Albert Boadella

Albert Boadella

Boadella ha construido su mundo alrededor de una restaurada masía del siglo XVI, en pleno Bajo Ampurdan, muy lejos de la reluciente y agreste Barcelona. “A 15 kilómetros del lugar en donde nació el escritor”, dice con mal disimulado orgullo, como si confiase en que la proximidad física condicionase la proximidad intelectual.
Apología de la mediterraneidad. El patriarca de las letras catalanas y el bufón más crítico de la escena española navegan, según el autor teatral, en un mismo universo: “somos el álter ego de Pla, y retratamos el entorno de ambos, un país esquizofrénico”. La increíble historia del Dr. Floit & Mr Pla, última obra de Els Joglars, y la exposición 1962-1997. 35 anys son las guindas con las que el polémico y genial grupo quiere coronar una tarta construida a lo largo de 35 años de trabajo duro.
“Pla es un hombre mal considerado desde el punto de vista oficial en Cataluña, despierta pocas simpatías a estos niveles. Es un librepensador, y eso sienta mal. Nosotros queremos hacer en esta obra una reivindicación de su trabajo y de su persona. Pla fue un hombre muy político, profundamente anticomunista, que vivió el exilio y está mitificado. Pero una parte de la sociedad catalana esta empeñada en ignorarle: quieren demostrar que aquí no hubo Guerra Civil, sino que fue Cataluña entera contra Franco, y eso no es cierto”, afirma, para continuar sin apenas recuperar el aliento: “También queremos reivindicar con esta obra los aspectos lúdicos de la vida rural, en contra de unas ciudades cada día más salvajes. Y de una forma de vida que en ocasiones resulta obscena y en otras sublime, a veces avariciosa y a veces extremadamente generosa”.
Els Joglars es una compañía que vive y crea sus espectáculos en el medio rural. Viene haciéndolo así desde que Boadella creó la compañía, junto a Antoni Font y Carlota Soldevilla, en el año 1962. “Siempre, desde los primeros y viejos tiempos, hemos tenido conflictos con el mundo que nos rodea”, dice. “Ahora seguimos buscando, como entonces, una espontaneidad muy trabajada, para que parezca que estamos improvisando. Y, por supuesto, para reflejar los aspectos crueles, ridículos y sarcásticos de la sociedad contemporánea”.
– Ahora parece usted un hombre tranquilo, pero tiene fama de vivir en un estado de eterno cabreo. Me han advertido que tenga cuidado…
– No, no, para nada. Me cabrean cosas puntuales. Como el desmadre de las subvenciones, las perversidades de los políticos, la herencia tribal del nacionalismo… ¡eso sí me cabrea!
Albert Boadella lleva 35 de sus 54 años riéndose de generales, obispos, dictadores, vírgenes y presidentes. Bien es cierto que durante parte de ese tiempo se le heló la sonrisa: el 16 de diciembre de 1977 ingresó en prisión por supuestas injurias a la autoridad militar y a la Guardia Civil en la obra La torna. Se fugó dos meses después. Exiliado en Francia, regresó clandestinamente para ser detenido de nuevo. En 1979 pasó otros cuatro meses entre rejas. “Volvería a ir exactamente por los mismos motivos por los que fui: por defender una de nuestras obras”, dice. “Otra cosa es que luego intentase escapar. Y regresar a mi casa para poder seguir viendo a mis amigos, viviendo, leyendo…”.
Cataluña. En la biblioteca de Boadella reina, no podía ser de otra manera, una magnífica anarquía: los tres volúmenes de la Guía de los Hongos de Europa descansan sobre la Odisea, y esta sobre las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Boadella es un hombre tranquilo y listo, capaz, como buen actor, de parecer pasional y torpe. “Me gustaría que me grabasen un vídeo sobre mi vida privada”, ironiza. “Puede que sea la única manera de que me saquen en TV3…”.
Boadella es sarcástico, divertido, irónico. Pero sabe cuándo debe ponerse serio. Parece capaz de perdonar a sus detractores, pero no de olvidar sus caras. “¿Le parece normal que la televisión autonómica catalana no tenga en sus archivos una sola obra nuestra?”, ladra enfadado. “Es una consecuencia directa del sectarismo nacionalista. Sus inquisidores nos señalaron rápidamente como anticatalanes, y desde entonces impiden que esa televisión pública, pagada entre todos, sea un órgano de expresión libre de los ciudadanos de este país. Es la voz de una política. Y no olvidemos que los nacionalismos son nefastos. Si en Cataluña hubiéramos tenido una religión diferente del resto de España, habríamos acabado a mamporros, como en otros países”.
Boadella entiende la sátira del poder como un deber milenario. Y reivindica que no exista una forma de intervención directa de los estados en la cultura. “Todo el mundo del teatro sabe lo que tienen que hacer para llevarse bien, en el sentido económico, con la administración. Manteniendo un cierto servilismo y no creando problemas se puede llegar muy lejos. Lamentablemente esta intervención artificial está produciendo el caos absoluto de las artes. Han roto el equilibrio de un mundo muy frágil”.
Subvención. Boadella se muestra pesimista. Está convencido de que el mecenazgo del Estado crea, tarde o temprano, el vasallaje. “No estoy en contra de la inversión de dinero en la cultura. Es mejor que hacerlo en aviones de combate, por descontado. Precisamente lo que hay es poco dinero invertido en cultura”, repite una y otra vez. “De lo que estoy en contra es del procedimiento que se ha utilizado: el estado, los estados, han utilizado el mundo de la cultura y las artes como propaganda política. Se han dedicado a subvencionar directamente las cosas, en lugar de trabajar en la infraestructura, en la educación…”, afirma un hombre que se considera, ante todo, independiente.
“Se han dedicado a darle a uno diez, a otro cinco y a otro nada. Dirigismo total. Naturalmente no han hecho censura, porque la Constitución no lo permite, pero si a uno le has dado diez y a otro nada, estás cayendo en un agravio comparativo y en una competencia desleal dentro de un sector. Esto es nefasto y: basta con mirar el deprimente jolgorio del Teatro Nacional de Cataluña”.
– Me estoy dando cuenta de que se puede mantener una conversación con usted sin hablar de Jordi Pujol.
– Por supuesto. Aunque si me lo nombra deberé recordarle que está dando una imagen de Cataluña lamentable: la de una pandilla de aprovechados y bandidos que siempre procura tener la mayor parte del pastel.

ELS JOGLARS SIEMPRE HA VIVIDO GRACIAS A SU PÚBLICO

Els Joglars es mucho más que un grupo de teatro salpicado por escándalos, condenas, denuncias, exilios y fugas. Els Joglars es una máquina capaz de fabricar ironía, crítica y diversión. Y de hacerlo durante 35 años. Toda una vida en la carretera. Y, por supuesto, decenas de obras, algunas tan importantes como La Odisea, Operación Ubu, Teledeum, Yo tengo un tío en América o Ubu president.Albert Boadella y Oncins, alumno del Instituto de Teatro en España, continuó sus estudios becado en Francia. Fundador de la Agrupación Dramática de Barcelona, creó Els Joglars en 1962. Desde entonces ha pensado que el teatro es primero diversión, y luego reflexión. O viceversa. “Pero lo que está claro es que si divierte, es difícil que no haga reflexionar”, asegura Boadella.
¿Cómo se mantiene vivo, durante tres décadas y media, un grupo de teatro independiente? “Ante el caos del teatro y las subvenciones, y sobre todo ante la posibilidad de tener que pagar tributos de vasallaje, Els Joglars siempre ha intentado vivir del público”, reconoce Boadella sin poder disimular el orgullo. “Tenemos una subvención del Ministerio de Cultura para realizar giras por España, mínima, que apenas cubre el 7 % de nuestro presupuesto anual. Y se acabó. El resto llega de la generosidad del público, y esto nos da una independencia total”.
En 1986, un año después de que su director fuese finalmente exculpado de un delito contra la autoridad militar que dio con sus huesos en la cárcel, Els Joglars estrena Visenteta de Favara.
“El hombre de teatro debe ser catalizador de las necesidades del espectador, aunque en la mayoría de los casos ni él sepa cuáles son. En las últimas décadas, el teatro ha olvidado esto, y se ha invertido el orden de preferencias”, dice.
“El auténtico oficio del hombre de teatro es, más que conocer la técnica de expresión directa, que se domina en relativo poco tiempo, es tener la personalidad para captar las sensaciones que el espectador necesita. no lo que el espectador pide, cuidado, porque igual sólo quiere reír…”
El 15 de diciembre de 1989 Boadella registró con el nombre de Teatro Nacional de Cataluña un proyecto de teatro nacional. Dos años después estrenan Yo tengo un tío en América, iniciando una etapa de claro reconocimiento popular. “Afortunadamente, todavía hay gente a la que le interesa leer, visitar un museo de cuando en cuando, o ir algún día al teatro”, dice el director de la compañía.
Hasta probaron suerte con la televisión, supuesta puntilla del teatro. “Nos equivocamos”, reconoce ahora Boadella, “porque cuanto más y peor televisión nos den, mejor para el teatro. La gente ha redescubierto el gusto por el directo, y por el ritual de tipo colectivo. El público asiste ahora mucho más al teatro que hace unos años, y no porque lo hagamos mejor, sino por un efecto de saturación frente a la gran avalancha de los medios de comunicación mecanizados. Y es que el teatro está vivo”.
http://www.elmundo.es/magazine/num117/textos/boa1.html

EL PRIMER CONGRES DE CULTURA CATALANA

EL PRIMER CONGRES DE CULTURA CATALANA

Es necessari iniciar este informe sobre la Llengua Valenciana, tractant de situar als nostres interlocutors, en el lloc i en el temps des d’on arranca el conflicte, o siga, a principis de sigle XX, any 1906, Barcelona, primer Congres de Cultura Catalana.

El Congres volien que fora “una repicada forta de campanes” i per ad aixo, tenien que convidar “ad eixa mija dotzena de filolecs” dels que Catalunya careixia, perque en eixos moments no es que no tingueren filolecs, es que carien de tot, inclus d’una llengua que d’haver existit, s’havia perdut en el temps i en l’espai i, “de no haver segut per l’Iglesia que mantinguè l’idioma català en les catequesis i demes manifestacions del cult popular, es segur que s’haguera perdut”, com diu M.Capdeferro, en Otra Historia de Cataluña.

L’home encarregat de dur a cap este important event va ser mossen Alcover, el canonge mallorqui a qui mes tart li agrairen tota la seua llavor filologica furtant-li la calaixera, on guardava milers de paraules arreplegades per a dur a cap la seua gran obra diccionarial, i enviant-lo a les illes balears, des d’on venia.

Els resultats del congres se tingueren per molt afalagadors; aixi que, arrancant d’esta fita important començà seriament l’idea dun catalanisme integrador.

L’idea fonamental era convertir a totes les terres de parla romanica dels arraedors, en catalanes, d’este modo l’unitat buscada per a la composicio de la Gran Catalunya, fon la consigna i la meta. El pensament de tots els principals components del moviment com ara Rovira i Virgili, Almirall, Victor Alba i, especialment, el president de la Diputacio de Barcelona Prat de la Riba, no era atre que l’expansio.

I Prat, en una visio de futur interesada, pero extraordinaria, funda l’Institut d’Estudis Catalans, organisme que des de llavors, maneja i mangoneja en tots els assunts de la llengua catalana.

L’euforia del catalanisme ana pujant sa temperatura inicial, hasta l’extrem que ya en 1911, s’abocaven frases que van descubrint-nos la patetica apetencia expansionista, basada sobre una unitat llingüistica interesada, partidista i invasora, en la que sempre son els catalans els que mes manen. Prat escriu en el seu llibre Graeter Catalonia: “la personalitat catalana ya no acaba en les fronteres de la nostra provincia, sino que va mes alla, hasta tocar les palmeres de Murcia i, travesant la mar, florix en els cels de Mallorca”…”Parlem, puix, de la Catalunya gran, que no es sol el principat, ni Mallorca, ni el Roselló, ni Valencia, sino Valencia i Mallorca i el principat i el Roselló, tots a la vegada. Tots som uns, tots som catalans”.

Despres d’esta entelequia ya sol faltava que els romanistes alemans, al tractar de traçar el mapa de la romania, se despacharen dient que “de manera provisional, des dels Pirineus cap al sur, ho denominarem llengua catalana”. I eixa manera provisional dels romanistes europeus, se la prengueren ells tant al peu de la lletra que tractaren d’afiançar, encara mes, l’utopia de l’unitat de la llengua. Aixina, que, tot lo que parlavem tant valencians com Mallorquins, per ad ells i la ciencia, no era atre que catala. Venia a ser com un dogma de fe, com un linchament cientific als dos reines.

Per a mantindre aquella tentacio totalitaria i unificadora, no tingueren atre remei mes que inventar-se falses histories, com ha seguit sent costum continuada. Aixi, puix, els illuminats catalans se tragueren de la chistera, que sa llengua nos arribà als valencians per mig de la conquista. Pero quan en 1955, Germa Colon, manifestà publicament que “ese romance no pudo ser suplantado por una colonización tan poco intensa…i resulta, pués, casi inverosimil aceptar esta rápida asimilación de la lengua catalana, condicionada sólo por el hecho de la Reconquista”, tocaren a arrebat.

Des de llavors, se’ls van ocorrer numeroses falsetats mai demostrades, hasta arribar a cometre la gosadia d’afirmar que la Llengua Valenciana, no havia existit mai, que lo parlat entre nosatres no era atre que la llengua catalana a la que el poble, ignorant, li diem valencià; quan es ben sabut que l’autoestima del poble valencià cap a sa llengua, se troba a nivells irreprochables.

Lo dels catalans i dels catalanistes de l’interior, hasta hui, no ha segut atre que pura usurpacio. I esta es una de les premises que el CVC deuria de tindre en conter per a valorar totes les actituts contraries al parlar dels valencians d’eixes associacions procatalanes, partidaris de la normativa de l’Institut d’Estudis Catalans, de la que mossen Alcover, qui se va morir sense acceptar-la, dia: “certs revetlers, que sostenen la desbaratada i sublevadora tesi de que el català de Barcelona ha de ser la norma i la llei la cifra del bon català… i tot lo altre ha de ser mirat i dejectat com a repussai, com a morques, com a dialecte pudent, corromput i tirador i que no tè per on agafar”.

LES NORMES D’ORTOGRAFIA VALENCIANA DE 1932.
Certa discrepancia en l’utilisacio de l’ortografia, duya al mon lliterari valencià a incorrer en divergencies. La gran majoria d’escritors estaven d’acort en que hi havia que trobar solucions al problema i unificar l’escritura per a que la lliteratura valenciana adquirira el prestigi que mereixia.

Llavors, se va creure que “un acort transaccional” entre tots serviria per a millorar la situacio. Pero el resultat de l’acort va ser molt diferent de l’imaginat.

Aixi que lo que s’inicià de bona fe, va acabar politisat, mangonejat i malinterpretat i, per supost, totalment desfavorable per a la Llengua Valenciana. ¿Perqué? Molt senzill, perque Catalunya va avistar la porta oberta per on colar-se i per la que podia impondre, en el Reine de Valencia, les mes greus intencions absorcionistes. Pompeu Fabra, com alvançadilla del catalanisme, va procurar sembrar el caldo de cultiu necessari per a que els seus adictes, especialment els castelloneros, quedaren convençuts de que lo millor no era calfar-se el cap discurrint una normativa per a la Llengua Valenciana,sino que era mes util, ya que els catalans ya la tenian en circulacio, adoptar aquella.

Els firmants de les Normes d’Ortografia Valenciana, que mes tart se dirien del 32 o de Castelló, presos d’una especie de sindrom d’Estocolm, preferiren acollir-se a lo de Fabra, que treballar i pautar una normativa propia mes adequada a la sintaxis i a la fonetica valenciana. Hui nos estem donant conter de l’erro que cometeren, perque primera, s’han oblidat de les Normes del 32 que no les seguix ningu, i segon s’ha adoptat, definitivament, la sintaxis catalana hasta l’extrem de deixar perdre la propia en benefici d’unes aberracions incomprensibles.

En la presentacio de “l’acort transaccional” que no pacte, se recullen una serie de paraules que en l’actualitat estan proscrites pels usuaris de la Llengua Catalana. Pero, ademes, se diuen algunes coses que s’han incumplit sense cap escrupul. “…va sense dir que hi ha cap vençut puix les autoritats filologiques que sotafirmen, mantenen els seus punts de vista cientifics, penyora viva de nous progresos”. “Al temps, a aquelles autoritats i a les novelles generacions d’estudiosos pertany la cura i missio, prou feixuda i prou llarga d’anar rectificant i millorant un sistema -a base tambe, naturalment, d’amples acords-, que deixant a un costat atres raons no pot ser madurat com caldria…”.

Analisen esta frase, els encarregats de llegir este informe i recapitulen sobre ella. Traguent-li l’intencionalitat que comporta i diguen sino hi havien discrepancies a l’hora de firmar estes bases.

En primer lloc se diu que “no hi ha cap vençut” lo que ve a significar que les discrepancies eren fondes. S’atribuixen, ells mateixa la nominacio d’autoritats filologiques…que mantenen punts de vista cientifics, quan d’autoritat no ne tenien cap perque ningu els havia revestit d’eixa distincio per a negociar en nom de ningu i, per supost en nom del poble valencià; de cientifcs, menys encara perque de tots els firmants, no mes hi havia un filolec de prestigi que era el pare Fullana, els demes, si exceptuem a Revest que era filosof, eren tots o erudits, o socis de la Castellonenca o arquitectes, pintors, o muscis que no sabien res de filologia, gent “sense esment” com anys mes tart diria Germá Colon.

Seguixen dient les bases que “a la novella generacions d’estudiosos pertany la cura i missio (sense dupte) molt feixuda i prou llarga d’anar rectificant i millorant un sistema que…no pot ser tan madurat com caldria”. La confessio resulta cautivadora, perque els mateixos firmants estan reconeixent que aquelles normes no son mes que paper banyat, un document d’arranc i, ademes, poc madurat, pero se confiava en les generacions futures per a que arreglaren l’empastre.

Puix, be, ni les generacions futures han arreglat res, ni allo poc madurat s’ha revisat a base d’amples acorts. ¿Perqué?: senzillament perque eixes normes no les seguix ningu i perque els encabotats en fer desapareixer la Llengua Valenciana, s’han preocupat ben seriament d’omitir tota referencia i han traçat el cami seguint les pautes, tan sintactiques, com morfologiques o ortografiques que se dicten des de l’Institut d’Estudis Catalans, que no deixa de ser, per a tots els valencians, un agravi. La sola intervencio d’eixa entitat en els assunts de la nostra comunitat, delit arreplegat en la Constitucio espanyola, deuria de ser prou per a que als defensors del catala els caiguera la cara de vergonya. I, des d’esta Associacio, exixim que se tinga en conter eixa actitut antivalenciana, especialment presa per les Universitats.

font http://www.cardonavives.com

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