La Ciudad Inmortal

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Liberalismo versus Socialdemocrácia en el estado de bienestar

Es obvio que el mal de este país procede de la partitocrácia representativa impuesta por nuestra constitución, lo cual conlleva que dos bloques antagónicos y dogmáticos posean el monopolio de las decisiones políticas; Convirtiéndose por tanto en comercializadores de las mismas. Degenerando nuestra teórica libertad de mercado (Liberalismo económico) en un corrupto sistema “mercantilista” (recuerda la palabra) de privilegios económicos, (oligopolios: banca y grandes empresas).

Es por ello que es una torpe falacia poner a un país como EEUU como ejemplo de liberalismo salvaje; Puesto que en ese país el Liberalismo
es más falso que un “Euro de madera” es totalmente mercantilista, o sea “Anti-liberal” puesto que su economía está manipulada por privilegiados lobbys mercantilistas (como en España) que manipulan corruptamente las decisiones políticas y económicas en detrimento del ciudadano y beneficio propio.

El liberalismo salvaje es un “termino socialista” para injuriar las temidas ideas Liberales (Por ser las mejores en mi opinión) ya que son las menos dogmáticas y mas pragmáticas a diferencia de las socialistas y conservadoras.

El centrismo es obviamente liberal, ya que de ahí proviene, y los partidos liberales siempre se han posicionado entre izquierda y derecha siendo
machacados por ambos.

El absurdo intervencionismo de unos y otros, es el verdadero mal que hay que combatir; Es el mal que destruye y paraliza el crecimiento económico y la lucha contra la pobreza.  Solo tienes que comprobar los miles de requisitos y trabas burocráticas que te impone el estado para que puedas ejercer cualquier actividad económica; Para auto-evidenciarte, de que, y quien, es el culpable de la generación de pobreza y desangelamiento de la iniciativa privada.

El principio de igualdad que mencionan algunos: Esa igualdad lo es de “derechos”,  muy diferenciado de la igualdad socialista, que es igualarnos a todos económicamente, o de la igualdad conservadora que es igualarnos a todos en la sumisión al poder jerárquico y coactivo del estado. Os ruego que no confundáis los conceptos, ni os dejéis manipular por la demagogia marxista.

Un estado de bienestar es perfectamente gestionable (Con mas calidad y económico),  por medio de unos servicios públicos universales y gratuitos,
pero privados, donde se imponga la abundancia de estos por medio del orden espontáneo del libre mercado y la libre competencia. Donde elijas: A que escuela privada quieres llevar a tus hijos, a que hospital, medico o ambulatorio privado quieres ir, cuando te encuentres enfermo, o a que plan de pensiones publico de gestión privada y de capitalización individualizada desees acogerte, para garantizarte la subsistencia cuando seas mayor o imposibilitado.

Eso es el liberalismo en un estado de bienestar, y no los servicios coactivos impuestos por los chupópteros que idearon nuestra constitución y le dieron forma, con leyes, normativas y regulaciones coactivas, generadoras de castas parasitarias.

El liberalismo es un sistema político-económico (mas que una ideología) basado en la libertad pura, que todo ser humano posee inherentemente a su
ser, en que las funciones del estado están limitadas e imposibilitadas, a no interponerse ni coartar la libertad individual y derecho del ciudadano a la vida, su propiedad, su iniciativa y su dignidad.

Fundamentado sustancialmente a la obtención de la felicidad de las personas, por medio de la ausencia de coacción estatal, monopolística o social dentro de un marco de libertad total.

Un cordial saludo y ¡viva la pepa!

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Sagunto necesita Competencia y libertad de comércio, pero no Monopolios

 monopolio

Es obvio que los gobernantes Saguntinos evitan el darse por enterados de lo que significa el concepto de monopolio.

Dando igual que séa público o privado, dicho concepto es uno de los aspectos mas paralizantes, restrictivos, coercitivos, coactivos y opresores de las libertades civiles y económicas que tenemos que sufrir los ciudadanos en este sistema economíco mercantilista de mercado intervenido “no libre”.

Es triste que los ciudadanos ampliamente desinformados de lo pernicioso y dañino de estos conceptos “político económicos”  luchen denodadamente por conseguir trabajo para ser empleados de estas instituciones empresariales y publicas, en aras de la seguridad laboral y un trabajo aparentemente de calidad. Obviamente no se dan cuenta que esta forma de plantear la economía local es totalmente regresiva y propicia la creación de castas parasitarías que viven de la falta de libertad, al mismo tiempo que la mayor parte de los ciudadanos, carecen de la libertad de emprendimiento necesaria para autoemplearse y crear riqueza la riqueza laboral, comercial y empresarial necesaria para el libre desarrollo de una economía mas justa y estable, que en estos momentos es tan necesaria como escasa.

Todo esto propicia el advenimiento de monopolios abusivos con coercitiva capacidad de influencia política que succionan la riqueza del ciudadano, especialmente las clases medias, imponen los precios al alza y coartan el libre orden espontáneo del mercado libre de manera artificial, hasta el extremo de controlar no solo los precios e incluso alterarlos artificialmente, sino las decisiones políticas, las normativas, regulaciones, ordenanzas locales y legislaciones, todo ello en beneficio propio.

Un triste ejemplo lo hemos vivido por medio del control monopolístico por parte de los ayuntamientos de la recalificación de terrenos construibles. Estos terrenos recalificados a voluntad del criterio político, ha propiciado durante los últimos años una híper sobrevaloración inmobiliaria financiada por el monopolio bancario conllevándonos la elevación del precio de la vivienda hasta precios definitivamente imposibles de pagar, y con ello, la caída brusca y en picado de la demanda, seguida de la quiebra del resto de sectores afines, así como el resto de la economía.

Todo por obra y gracia de los monopolios gubernamentales y financieros.

El enemigo de la nación, del ciudadano y de la libertad en general es el monopolio; Todo Propiciado precisamente, por el excesivo intervencionismo económico del estado.

Lecciones de economía con Jesús Huerta de Soto

Competencia y Monopolio

  

Competencia: la definición correcta y la errónea.

 

Monopolio: la definición correcta y la errónea.

Intercambios voluntarios y coactivos

 

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Historia de dos libertarismos

Por Brian Doherty. (Publicado el 15 de febrero de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4114.

[Este artículo apareció originalmente en Reason Online]

 

Si Murray Rothbard (economista de la Escuela Austriaca, filósofo político anarquista, historiador popular de los primeros Estados Unidos e inveterada mosca cojonera del libertarismo organizado) no hubiera vivido nunca, el movimiento libertario no hubiera llegado a su tamaño e influencia actual.

Él inspiró y educó a generaciones de jóvenes intelectuales y activistas libertarios, de Leonard Liggio a Roy Childs o Randy Barnett. Ayudó a constituir y dar forma a la misión de instituciones libertarias como el Instituto de Estudios Humanos, el Instituto Cato y el Instituto Ludwig von Mises. Su combinación única de ética de derechos naturales randiano-aristotélica, economía austriaca, anarcocapitalismo (del que fue la fuente primitiva dentro del movimiento libertario contemporáneo), ferviente anitintervencionismo y desconfianza democrática en las “elites del poder”, tanto públicas como privadas, inyectó en el moderno libertarismo su distintivo aspecto que le diferencia de otros tipos de pensamiento de gobierno pequeño y libre mercado.

Digámoslo así: Cuando murieron gente como F.A. Hayek y Milton Friedman, la abanderada del conservadurismo National Review pudo alabarles casi sin reservas y lo hizo. Pero cuando Rothbard murió en 1995, su viejo amigo William Buckley tomó la pluma para escupir sobre su tumba. Rothbard, escribió Blake, dedicó su vida

“a quejarse y resoplar en el pequeño claustro cuyas paredes había trabajado tan laboriosamente por construir, dejándole al final no como padre de un movimiento en crecimiento (…) sino con tantos discípulos como David Koresh y su pequeño reducto en Waco. Sí, Murray Rothbard creía en la libertad y, sí, David Koresh creía en Dios”.

Las cosas son ahora algo diferentes en lo que se refiere a la influencia de Murray Rothbard, aunque no es probable que nadie en la National Review lo advierta, excepto quizá en el contexto de un ataque al congresista Ron Paul (Republicano – Texas). El auge de Paul y su ruidosa y entusiasta y joven base de partidarios, que Buckley no pudo prever (yo, que estaba escribiendo una historia intelectual del libertarismo de 1996 a 2006, tampoco lo vi venir), contradicen la opinión de Buckley de que la radical intransigencia divisiva de Rothbard le condenaba a la irrelevancia.

milton friedman economiaEl movimiento de Paul (el movimiento popular más grande motivado por ideas claramente libertarias acerca de la guerra, el dinero y el papel del gobierno que hayamos visto en el periodo de posguerra) es mucho más rothbardiano que directamente influido por las creencias o estilo de cualquier otro líder intelectual reconocido o influencia en el libertarismo estadounidense. La gente de Paul es el tipo de agitación antibélica, antiestatal, anti-dinero fiduciario en masa con que soñó Rothbard toda su vida como activista.

Los paulitas hacen hincapié en los asuntos claves de Rothbard de la guerra y el dinero, con esa insinuación populista de lo que él llamaba “análisis de la élite del poder” y que los inmisericordes llaman “teorías de la conspiración”. De hecho como aprendí de mi informe sobre el movimiento durante la campaña de primarias de Paul, una mayoría de ellos estaban aprendiendo buena parte de su libertarismo directamente del propio Paul y las comunidades de Internet que lo rodeaban. Pero Rothbard fue amigo e influyó en Paul y en el centro de la comunidad de Internet de Paul está el muy rothbardiano sitio del Instituto Mises y el sitio personal de fundador y presidente de dicho instituto, Lew Rockwell, que fue un cercano colaborador de Rothbard en la última década de su vida.

El Instituto Mises acaba de publicar una interesante (aunque lamentablemente breve, para este fan) recopilación de escritos inéditos de Rothbard. Son ensayos, cartas y memos escritos con un fin específico: aconsejar a los distintos grupos de formación y financiación libertaria en la décadas de 1940 y 1950 (principalmente el Fondo Volker, el más importante mecenas de los intelectuales libertarios en aquella época: financiaron los puestos académicos de Mises y Hayek, patrocinaron la conferencias con las que se escribió la mayoría de Capitalismo y libertad de Milton Friedman y mantuvieron a flote a Rothbard con distintos encargos y tareas) acerca de obras o autores específicos dignos de promoción como buena formación o propaganda (en su sentido neutral) del libertarismo. A causa de este fin práctico, lo escrito por Rothbard destaca aquí una debilidad aún importante en el gran proyecto libertario, tanto como operación intelectual como de venta (de ideas).

Rothbard vs. the Philosophers es aproximadamente dos tercios de Rothbard y un tercio de un ensayo introductorio de una polítologa italiana, Roberta Modugno. El ensayo deriva tanto del material de Rothbard que le sigue que añade poco la proposición valiosa del libro. Su contextualización del Rothbard maduro no hace al libro útil más que a los fans entusiastas de Rothbard y a los historiadores del movimiento libertario. (Hay mucho, mucho más material de Rothbard de este tipo en los archivos del Instituto Mises y espero que esto sea sólo el principio de su edición).

Rothbard es un intelectual con un objetivo. Aprendió mucho de Marx y de los distintos movimientos marxistas en términos de estrategia para un cambio político-económico radical y estaba de acuerdo con Marx en que “los filósofos hasta ahora sólo interpretaban el mundo en diversas formas, se trata de cambiarlo”. (Mientras hablaba acerca de Rothbard con libertarios que no le tenían cariño, aprecié que a menudo pensaban que sus pensadores libertarios favoritos eran más científicos o interpretativos, mientras que Rothbard era más propagandista. En realidad, todos los principales pensadores sociales libertarios tuvieron el cambio social y político como objetivo y no meramente la búsqueda objetiva de la realidad).

El ensayo introductorio de Modugno explica con detalle las peculiaridades del proyecto de Rothbard  de una forma  que el propio Rothbard a menudo sólo insinúa en los escritos aquí recogidos: que “el axioma de la no agresión” es”la verdadera piedra angular del sistema rothbardiano”, así que él “condena moralmente todas las formas de estatismo”. Después de todo, los estados no pueden funcionar sin agredir el primer lugar a alguien, aunque sólo sea para obtener el dinero de los impuestos para financiar sus actividades.

A Rothbard le preocupa mucho (especialmente por el propósito práctico de estos escritos) lo que considera la eficacia de los filósofos y pensadores sociales y económicos en dirigir al mundo hacia la causa de la libertad absoluta. Sus críticas a menudo siguen un tono en la línea de este comentario sobre su querido mentor en economía Mises: “La postura utilitaria y relativista de Mises ante la ética no es ni lejanamente suficiente para establecer una defensa integral de la libertad”.

El propósito de buscar la preeminencia del libertarismo domina este libro. Rothbard es el más entretenido de los grandes pensadores libertarios: agudo, ingenioso, humilde, divertido y coloquial, y esas virtudes brillan en todo el propósito exhortativo y práctico de estos escritos. Así, sus ataques a Leo Strauss y Kart Polanyi no deberían entenderse como una disputa de  matiz y generosa entre filósofos.

Aquí Rothbard está escribiendo en buena medida como polemista ideológico acerca de qué pensadores son “buenos para el equipo” y sus críticas, incluso fuera de este libro, a menudo tienen ese objetivo. Este aspecto de Rothbard se ha aprovechado a veces para atacarle como pensador poco serio, pero esto no es justo con el propósito de este tipo de polémica. Por ejemplo, al no ocuparse de todos los matices de la historia o análisis de Karl Polanyi en su La gran transformación, Rothbard está haciendo lo que se ha propuesto: buscar un grupo detectable de creencias acerca de la civilización moderna, la moneda y los mercados que hacen de Polanyi un aliado ineficaz para los libertarios radicales.

Antes de que Ayn Rand empezara a influenciarle, descubrimos a Rothbard ofreciendo una visión preliminar de las razones comunes por las que se piensa que Rand es “mala para la marca” del libertarismo. En un artículo de 1948 atacando un ensayo que alababa el “individualismo puro y duro”, Rothbard escribe que “yo considero un tributo a las cualidades morales de una sociedad individualista el que la caridad y la filantropía privadas ayuden a la gente desafortunada entre nosotros”.

Y al alabar a Leo Strauss, considerado generalmente como el padrino filosófico de los neoconservadores por estar de acuerdo en que hay absolutos éticos discernibles por la razón, Rothbard apunta algunas curiosidades divertidas sobre el pensamiento straussiano, centrándose sobre todos en las lecturas “esotéricas” de gente como Maquiavelo y sus obsesiones numerológicas, que Rothbard considera “realmente tan absurdas como para ser casi increíbles” y “terriblemente disparatadas”.

La parte más interesante de Rothbard vs. the Philosophers, y la más importante para la historia intelectual libertaria, es el notable memorando en que aconsejaba al Fondo Volker, antes de su publicación, que no se financiara Los fundamentos de la libertad de F.A. Hayek, y que debía ser atacado enérgicamente cuando apareciera. (He escuchado a más de un famoso pensador y activista libertario referirse al memorando como horrible o escandaloso y una enorme mancha en la reputación de Rothbard que no podría borrarse).

Los accidentes en la historia intelectual e institucional, relatados con profusión en mi libro Radicals for Capitalism: A Freewheeling History of the American Libertarian Movement, han hecho “libertarios” a un grupo de pensadores que están realmente en profunda oposición sobre cuestiones importantes referidas a la justificación intelectual de creencias políticas y éticas y el papel otorgado al gobierno.

Todos estos pensadores estaban unidos en la oposición al consenso posterior al New Deal, todos tenían creencias económicas en buena parte o total oposición a sistema económico de planificación y manipulación de la posguerra conocido como keynesianismo y todos estaban ligados en una comunidad de afinidad y compromiso intelectual mediante organizaciones que iban de la Sociedad Mont Pelerin al Fondo Volker y la Fundación para la Educación Económica.

Pero tal y como aquí deja abundantemente claro Rothbard, existen diferencias muy importantes entre el pensamiento falibilista, utilitario y de pequeño gobierno de Hayek (y de Friedman y en buena medida de Mises) y el anarquismo basado en derechos de Rothbard y muchos de sus seguidores, ambos coexistiendo con dificultades bajo la etiqueta libertaria.

En palabras que nunca hizo o pretendió hacer en público, Rothbard califica a la defensa más monumental de la libertad y el oren político como “sorprendente y lamentablemente, un extremadamente malo y yo aún diría malévolo libro”. La parte “malévola” proviene del golpe que piensa que impactará en el movimiento libertario, al ser considerado entonces, y aún más después, el más respetable y brillante exponente del libertarismo.

Como Hayek apoyaba la libertad política sólo por razones instrumentales y no llegaba tan lejos como el anarquista Rothbard, éste sentía que la postura de Hayek crearía un problema  retórico de “Incluso Hayek admite…” para los libertarios más radicales (lo que ha sido verdad hasta cierto punto). Los argumentos de Rothbard contra Hayek no son estrictamente pragmáticos: mantiene que Hayek entiende mal los argumentos racionales a favor de la libertad y plantea mal la importancia de los argumentos sobre los derechos en la historia del liberalismo clásico. En un memorando posterior  mas conciliatorio pero aún negativo, Rothbard lista en muchas páginas las distintas concesiones que Hayek hace al poder del estado, que Rothbard piensa que son  innecesarias y violadoras de derechos, desde las subvenciones gubernamentales a bienes públicos a las empresas públicas compitiendo en el mercado o el desempleo obligatorio y el seguro para mayores para ayudar a los indigentes.

La difícil relación entre Rothbard y Hayek  tiene ecos hasta hoy mismo, con libertarios hayekianos modernos como Virginia Postrel (antigua editora de la revista Reason) y Will Wilkinson lamentando la confusión de sus pensamientos con las creencias del estilo de Rothbard. Todo  tipo de disputas intralibertarias siguen en general las mismas líneas de no compromiso y antiestatismo rothbardiano frente a los más liberales clásicos, utilitaristas, falibilistas y prudentes hayekianos. Las diferencias en los fines políticos últimos también se reflejan a menudo en diferencias en tono y disposición a participar (en lugar de oponerse) en los bastiones habituales del poder e influencia de la corriente principal.

“La intención de Rothbard es hacer más persuasiva su propia argumentación a favor de la libertad”, apunta Modugno. A pesar de las serias advertencias de Rothbard al Fondo Volker, el trabajo de Hayek era persuasivo y principalmente sobre las cosas en las que a Rothbard le hubiera gustado ser persuasivo. No creo que mucha gente haya sido convertida por Hayek desde el anarquismo a una creencia en, por ejemplo, un salario mínimo. (Y si es así, esa batalla sobre un estado que se comporta de una manera correctamente hayekiana frente a una que desaparezca completamente sigue estando en el futuro lejano y era de poca relevancia en el contexto de la década de 1950 en la que Rothbard atacaba a Hayek). De hecho, Hayek está tan asociado a sus creencias en el fracaso de la planificación central, los poderes de un sistema de precios de libre mercado y su demolición de la “justicia social” que mucha gente familiarizada con él se sorprende al descubrir que Hayek creía en la mayoría de las cosas malas (desde una perspectiva anarcocapitalista) por las que le ataca Rothbard.

Estos enfrentamientos intralibertarias son reales, importantes y continuos. Tanto Hayek como Rothbard (y aquéllos a quienes han influenciado y enseñado) siguen cambiando ideas. Y aunque en general a los intelectuales modernos les cuesta distinguirlos, ambas tendencias del libertarismo continuarán luchando entre sí igual que luchan contra el mundo en general. (Una de las razones por las que la disputa entre derechos y resultados sea difícil de entender para quienes ven desde fuera el libertarismo es que, por muy buenas razones, ambas posturas libertarias tienden a llevar a las mismas creencias acerca de la limitación del poder del estado).

Hayek y Rothbard eran más que intelectuales: eran abogados. Y aunque lo que defendían en último término era diferente, en el contexto del mundo actual de crecimiento improvisado del gobierno y acaparamiento de poderes, el resto del mundo no está demasiado equivocado al actuar juntos a efectos prácticos. Ambos fueron grandes pensadores económicos y entendían el marginalismo y la división del trabajo. En un mundo de mentes diversas en el campo del cambio social e intelectual, diferentes tipos de argumentos y diferentes puntos de fuga van a funcionar con gente distinta y a diferente ritmo.

En los cismas y molestias ocasionales entre las posturas de, por ejemplo, un Ron Paul y un Instituto Cato, vemos tensiones similares a las que ya estaban burbujeando en la década de 1950 y se revelan en Rothbard vs. the Philosophers (aunque el completo anarquismo de Rothbard sigue siendo demasiado radical incluso para la mayoría de los paulistas). Si Hayek y Rothbard estuvieran (sin saberlo Hayek) en guerra, sería una guerra que ambos y ninguno ganaron. (El editor libertario R.W. Bradford curiosamente sostuvo la opinión de que el bando de Rothbard perdió la influencia en el movimiento libertario, allá por 1988, pero creo que la recuperación de la influencia tanto de Rand como del Instituto Mises en el campo de Paul contradice esto). Que ambas tendencias sobrevivan es lo mejor tanto para las ideas libertarias como para el destino general de la historia intelectual y política humana.

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Brian Doherty es editor jefe de la revista Reason. También es autor de This is Burning Man (BenBella), Radicals for Capitalism (PublicAffairs) y Gun Control on Trial (Cato Institute).

Este artículo apareció originalmente en Reason Online

 

Published Mon, Feb 15 2010 8:12 PM by euribe

Internet Reduce al Gobierno – Milton Friedman

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 Internet Reduce al Gobierno – Milton Friedman

Milton Friedman (1912-2006)

Premio Nobel 1976nobel_25 

friedman07Uno de los más importantes economistas de la segunda mitad del siglo XX. Premio Nobel de Economía en 1976 “por sus resultados en los campos del análisis del consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización.” Friedman fue un monetarista. Propuso resolver los problemas de inflación limitando el crecimiento de la oferta monetaria a una tasa constante y moderada. Economista empírico, era especialista en estadística y econometría. Defensor del libre mercado, fue el más conocido líder de la Escuela de Chicago debido, en parte, a que sus escritos son muy fáciles de leer por el hombre de la calle. Se opuso al keynesianismo en el momento de máximo apogeo de éste, en los años cincuenta y sesenta.

 

Su explicación de la demanda de dinero (1956) es bastante más elegante, completa y contrastable que muchas anteriores. Para Friedman, la demanda de dinero es función de la proporción entre la riqueza humana y no humana, el tipo de interés nominal, la inflación esperada, el nivel de precios real, la función de preferencia del dinero ante otros bienes y, naturalmente, de la renta. Pero a diferencia de Keynes, Friedman, más centrado en dar una explicación a largo plazo, considera la renta permanente; es decir, el valor actualizado a fecha actual de los capitales futuros originados de un stock de riqueza dado. Stock que engloba no sólo aspectos cuantitativos o materiales, sino también cualitativos.

Otra gran aportación de Friedman es la revisión de curva de Phillips, de inspiración keynesiana, que relaciona inversamente niveles de paro e inflación. Considera Friedman que el paro sería voluntario de no ser por la existencia de una tasa de paro natural, la NAIRU (non accelerating inflation rate of unemployment), consecuencia de las limitaciones impuestas por gobiernos y otras instituciones públicas. Un ejemplo de ello es la prohibición de ciertos tipos de contratos. Cuando un gobierno intenta disminuir el paro por debajo de esa tasa natural mediante políticas monetarias muy expansivas, a corto plazo puede conseguirlo. Pero los agentes económicos se acaban dando cuenta de que, si con iguales salarios hay inflación, ven menguada su capacidad de adquisición de bienes y servicios. De tal modo que descuentan ese efecto, y en la próxima revisión de sus contratos elevarán sus salarios al alza, lo que incita a un nivel de paro mayor. Por tanto, no se logra reducir la tasa de paro de partida, y además se produce una variación mayor del nivel de precios. Así, todo intento sistemático por parte de los gobiernos de reducir el paro acaba creando inflación sin resolver el desempleo. Incluso puede haber un punto a partir del cual la curva de Phillips se torne en una curva de pendiente positiva, de tal modo que paro e incremento de inflación estén ligados. Eso sucedió en las crisis del petróleo de los años 70, situación que la teoría keynesiana era incapaz de explicar.

En consecuencia, el éxito de la intervención de los gobiernos es muy limitado, y lo que deben de hacer es eliminar las restricciones que impiden que la tasa de paro natural se instale en una cota más reducida. Con este análisis Friedman consiguió tres importantes logros. El primero de ellos, dar una explicación anticipada a lo que después sucedería con las crisis del petróleo. El segundo, demostrar que la política monetaria tiene efectos reales (sobre el empleo) a corto plazo, pero a largo plazo sólo tiene efectos nominales (sobre los precios). El tercero, sentar las bases de posteriores desarrollos basados en la hipótesis de expectativas racionales, y no adaptativas como hasta entonces. Este tema es algo en lo que trabajó mucho su colaborador Edmun S. Phelps que, treinta años después de Friedman, también fue premiado con el Nobel. De manera que, a pesar del tiempo transcurrido, la validez del razonamiento de Friedman sigue estando muy vigente.

Friedman consideraba que, al igual que una política monetaria expansiva puede crear crisis económicas, una política restrictiva también puede ser perjudicial, mediante una deflación de precios. Así lo puso de manifiesto en 1963 cuando publicó, junto a Anna Schwartz, un voluminoso tomo llamado “A Monetary History of the United States, 1897-1958”. Donde argumenta que la Gran Depresión fue consecuencia de la implantación de políticas equivocadas por parte de la Reserva Federal.

Defensor de la libertad individual, propugnó medidas de corte liberal. Una de ellas fue el establecimiento del bono educativo, en la idea de incentivar la demanda educativa según las preferencias de los padres. Propuso la flexibilización de precios, desregulaciones y privatizaciones, sistemas de pensiones individualizadas, la legalización del consumo de drogas y de la prostitución. Defendió la abolición del servicio militar obligatorio, de los salarios mínimos y del seguro social. En el terrero fiscal ideó el impuesto sobre la renta negativo, de tal modo que se subvencionara a las rentas más bajas. Se equivocó al augurar que el euro jamás llegaría a existir, y cuando dijo que la Unión Monetaria ya conseguida aguantaría pocos años.

Friedman nació en el barrio neoyorquino de Brooklyn el 31 de julio de 1912. Fue el cuarto y último hijo de una familia humilde formada por Sarah Ethel y Jeno Saul Friedman, inmigrantes judíos procedentes del centro de Europa, aunque nunca les faltó para comer. Su padre murió teniendo Friedman 15 años. A pesar de ello, y debido al gran esfuerzo económico realizado por su familia y él mismo costeándose sus estudios, Friedman cursó Economía en la Universidad Rutgers (New Jersey) y obtuvo el doctorado en la Universidad de Columbia en 1946. Fue alumno de Simon Kuznetzs y Arthur Burns. Trabajó como economista para varias agencias federales en la ciudad de Washington de 1935 a 1940 y de 1941 a 1943. En 1968 presentó su tesis. Profesor de la Universidad de Chicago desde 1946 a 1976. También dio clases en las universidades de Wisconsin, Princeton, Columbia y Stanford. En 1977 se jubiló de su labor docente.

Investigador del National Bureau of Economic Research, de 1937 a 1981. Miembro del Partido Republicano, fue asesor económico, entre otros, de Richard Nixon, Ronald Reagan y George W. Bush. Presidente de la American Economic Association en 1967. En 1947 funda junto a Hayek y otros la sociedad “Mont Pèlerin”, de la que fue elegido presidente en 1972. Fue consultor en la puesta en marcha del Plan Marshall. Desde 1977 hasta su muerte, fue Senior Reserarch Fellow en el instituto Hoover de la Universidad Stanford. También perteneció a la American Philosophical Society y la National Academy of Sciences.

En 1938 se casó con la también economista Rose Director Friedman, a la que conoció cuando ambos estudiaban en la Universidad de Chicago en una clase impartida por Jacob Viner. Juntos crearon la Milton and Rose D. Friedman Foundation for Educational Choice. También firmaron conjuntamente varios libros.

Asesoró a multitud de gobiernos, muchos de los cuales aplicaron sus propuestas. Tan popular como polémico, mantuvo diversas apariciones en multitud de medios de comunicación orales y escritos hasta el final de sus días. Escribió en la prestigiosa revista “Newsweek” (1966-1984).

En 1980, la cadena pública de televisión estadounidense PBS emitió una serie de diez capítulos, escrita por el propio Friedman, llamada “Free to choose”. Tuvo gran éxito y fue traducida y emitida en español. Existe publicación impresa de un libro con el mismo nombre, escrito por Milton y Rose, también con notable acogida.

Entre sus condecoraciones, cabe destacar la Medalla John Bates Clark (1951), la Medalla de la Libertad (1988) y la Medalla Nacional de la Ciencia (1988). Recibió títulos honorarios de distintas universidades de EE.UU., Japón, Israel o Guatemala, así como la Grand Cordon of the First Class Order of the Sacred Treasure, otorgada por el gobierno japonés en 1986.

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La foto corresponde al homenaje dado a Friedman por George W. Bush, con motivo de su 90º cumpleaños. A su lado, su mujer Rose. Foto: AP. Tomada de http://www.eltiempo.com

Falleció a causa de un ataque cardiaco el 16 de noviembre de 2006, a los 94 años de edad, en un hospital próximo a la ciudad de San Francisco, donde residía desde finales de la década de los años 70. Fue sobrevivido por su esposa Rose y por su dos hijos: Janet (coautora de algunos de sus libros) y David, reputado profesor. Debido a su longevidad, en el momento de su fallecimiento, tenía cuatro nietos y tres bisnietos. Tras su muerte su familia pidió que, en lugar de recibir flores o regalos, todas las aportaciones deseadas se destinadran a la Milton and Rose D. Friedman Foundation.

De acuerdo a sus deseos, Milton fue incinerado y sus cenizas fueron esparcidas en la Bahía de San Francisco.

El lector interesado en Friedman puede consultar su autobiografía en la página de la Fundación Nobel, o leer la obra autobiográfica de Rose y Milton Friedman “Two Lucky People”. Asimismo existen multitud de artículos, vídeos, entrevistas y páginas web dedicadas a Friedman disponibles en Internet.

Texto de Juan Carlos Mtnez. Coll y Pablo Miró Rocasolano

 

ENLACES INTERNOS

·         Friedman: nueva formulación de la teoría cuantitativa – Nuevo liberalismo: Milton Friedman – Monetarismo neoliberal: moneda de uso común, Capítulos de la tesis doctoral de José de Jesús Rodríguez Vargas La Nueva Fase de Desarrollo Económico y Social del Capitalismo Mundial

·         La curva de Phillips a largo plazo según la explicación de Milton Friedman (presentación Power Point): www.eumed.net/cursecon/ppp/Friedman-phillips.ppt

·         La tesis de Friedman, capítulo de la tesis doctoral de Roberto Gómez López   EVOLUCIÓN CIENTÍFICA Y METODOLÓGICA DE LA ECONOMÍA

·         Milton Friedman. La Reserva Federal y la Regla MonetariaUna crítica a Friedman –  La regla monetaria aplicada por la Reserva Federal, capítulos de la tesis doctoral de Adrián Osvaldo Ravier Formación de capital y ciclos económicos

·         Mano invisible, corazón vistoso (o dos tipos de liberal: Friedman vs. Bush), capítulo de la tesis doctoral de Diego Guerrero ECONOMÍA NO LIBERAL

·         La Teoría Monetaria y el Problema de la Estabilidad de la Economía Capitalista, capítulo de la tesis doctoral de Yoandris Sierra Lara La Transición al Socialismo en las Condiciones del Capitalismo Subdesarrollado Contemporáneo

·         El monetarismo, capítulo de la tesis doctoral de Elies Furio Blanco LOS LENGUAJES DE LA ECONOMÍA

 

ENLACES EXTERNOS

·         Vídeos de todos los capítulos (íntegros) de la serie de Friedman “Libre para elegir” (traducidos al español y para descargar a PC):

o        El poder del mercado

o        La tiranía del control

o        Anatomía de la crisis

o        ¿Quién protege al trabajador?

o        ¿Quién protege al consumidor?

o        ¿Cómo permanecer libres?

o        ¿Qué está mal en nuestras escuelas?

o        Creados iguales

o        ¿Cómo curar la inflación?

o        De la cuna a la tumba

o        ESPECIAL: Historia de un lápiz

·         Entrevistas a Milton Friedman:

  •  
    • Impresas

  •  
    • En vídeo

·         Milton and Rose D. Friedman Foundation: http://www.friedmanfoundation.org/

 

Obras

Sacado de http://cepa.newschool.edu/het/profiles/friedman.htm

  • “Utility Analysis of Choices Involving Risk” with L. Savage, 1948, JPE.
  • “A Monetary and Fiscal Framework for Economic Stability”, 1948, AER.
  • “Some Comments on the Significance of Labor Unions for Economic Policy”, 1951, in D. McC. Wright, editor, The Impact of the Union. New York: Harcourt Brace.
  • “Commodity-Reserve Currency”, 1951, JPE
  • “The Expected-Utility Hypothesis and the Measurability of Utility”, with L. Savage, 1952, JPE
  • “The Methodology of Positive Economics” in Friedman, 1953 (excerpts)
  • Essays in Positive Economics, 1953.
  • “The Quantity Theory of Money: A restatement”, 1956, in Friedman, editor, Studies in Quantity Theory.
  • A Theory of the Consumption Function, 1957.
  • “The Supply of Money and Changes in Prices and Output”, 1958, in Relationship of Prices to Economic Stability and Growth.
  • A Program for Monetary Stability, 1959.
  • “The Demand for Money: Some theoretical and empirical results”, 1959, JPE
  • “The Lag in Effect of Monetary Policy”, 1961, JPE
  • Capitalism and Freedom, 1962.
  •  “Should There be an Independent Monetary Authority?”, in L.B. Yeager, editor, In Search of a Monetary Constitution
  • Inflation: Causes and consequences, 1963.
  • A Monetary History of the United States, 1867-1960, with Anna J. Schwartz, 1963.
  • “Money and Business Cycles” with A.J. Schwartz, 1963, REStat.
  • “The Relative Stability of Monetary Velocity and the Investment Multiplier in the United States, 1898-1958”, with D. Meiselman, 1963,  in Stabilization Policies.
  • A Reply to Donald Hester“, with D. Meiselman, 1964, REStat
  • “Interest Rates and the Demand for Money”, 1966, JLawE
  • “What Price Guideposts?”, in G.P. Schultz, R.Z. Aliber, editors, Guidelines 
  • “The Role of Monetary Policy: Presidential Address to AEA”, 1968, AER
  • “Money: the Quantity Theory”, 1968, IESS
  • “The Definition of Money” with Anna J. Schwartz, 1969.
  • The Optimum Quantity of Money and Other Essays, 1969
  • “Comment on Tobin”, 1970, QJE
  • Monetary Statistics of the United States: Sources, methods. with Anna J. Schwartz, 1970.
  • “A Theoretical Framework for Monetary Analysis”, 1970, JPE.
  • The Counter-Revolution in Monetary Theory. 1970.
  •  “A Monetary Theory of National Income”, 1971, JPE
  • “Comments on the Critics”, 1974, in Gordon, Milton Friedman and his Critics.
  • Monetary Correction: A proposal for escalation clauses to reduce the cost of ending inflation, 1974
  • “Comments on Tobin and Buiter”, 1976,  in J. Stein, editor, Monetarism.
  • Inflation and Unemployment: Nobel lecture“, 1977, JPE.
  • Free to Choose: A personal statement, with Rose Friedman, 1980
  • “Interrelations between the United States and the United Kingdom, 1873-1975.”, with A.J. Schwartz,, 1982, J Int Money and Finance
  • Monetary Trends in the United States and the United Kingdom: Their relations to income, prices and interest rates, 1876-1975with Anna J. Schwartz, 1982
  • “Monetary Policy: Tactics versus strategy”, 1984, in Moore, editor, To Promote Prosperity.
  • “The Case for Overhauling the Federal Reserve”, 1985, Challenge
  •  “Has Government Any Role in Money?” with Anna J. Schwartz, 1986, JME
  •  “Quantity Theory of Money”, in J. Eatwell, M. Milgate, P. Newman, editors, The New Palgrave
  • The Case for Free Trade” with Rose Friedman, 1997, Hoover Digest
  • George J. Stigler, 1911-1991: Biographical Memoir“, 1998, at NAS (pdf version)
  • Two Lucky People, with Rose Friedman.
 

Why Government Is the Problem (Essays in Public Policy, No 39) por Milton Friedman

Foreign Economic Aid : Means and Objectives (Essays in Public Policy, No 60) por Milton Friedman y Peter Duignan

Program for Monetary Stability por Milton Friedman

Essays in Positive Economics por Milton Friedman

Martínez Coll, Juan Carlos (2001):  EUMEDNET Enciclopedia y Biblioteca Virtual  en http://www.eumed.net/

Los “beneficios” de los cursos para parados

PARO | El negocio de la formación ocupacional pone de acuerdo a gobierno, patronal y sindicatos de concertación

Los “beneficios” de los cursos para parados

Los planes de formación para desempleados reportan ingresos a empresas y centros privados, y el Gobierno los usa para rebajar las cifras del paro. No obstante, los beneficios a los propios desempleados no son tan evidentes.

 

Asamblea de Parados de Madrid. Madrid

Lunes 11 de enero de 2010.  Número 117
Sentados en torno a la mesa, los miembros de la asamblea inscritos en cursos para desempleados expresan una opinión unánime: “Los cursos no sirven para nada”.

Pablo lleva toda su vida laboral trabajando en la construcción. Desde hace varios años es gruista. “Ahora me quieren hacer ir a un curso de albañil, pero la grúa está mejor pagada y la categoría laboral es más alta. ¿En qué me va a beneficiar ese curso?”. Paco dice que lo que más le molesta son las declaraciones oficiales: “Se transmite el mensaje de que quien está en paro es un perdedor, porque las personas emprendedoras se forman y montan una empresa. Por supuesto esto es totalmente falso, pero como se repite por todas partes, termina influyendo en la idea que tiene la gente del paro y los propios parados de sí mismos. Parece que la culpa fuera nuestra, porque no somos lo bastante competitivos, pero hace dos años eso no era un problema. Había trabajo para todo el mundo”. Óscar remata la conversación: “Con los cursos nos tienen entretenidos, esperando a ver si la cosa se arregla”.

Un lucrativo negocio

Más allá de la escasa utilidad de algunos cursos, lo cierto es que la compleja estructura que se ha organizado en torno a la formación para el empleo tiene un papel clave en los mecanismos sociolaborales del Estado español. Para unos, centros y empresas privadas, representa un lucrativo negocio. Para otros, como los sindicatos mayoritarios, es una fuente de financiación sin la cual sus burocracias no podrían existir. Y finalmente, para el Gobierno, es la manera más fácil de maquillar las elevadas cifras del paro.

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SUBVENCIONES. Los Salesianos de Atocha, en Madrid, han recibido 1.600.000 euros de los fondos para formación. Olmo Calvo

No sale barato, sin embargo. El sistema de financiación de la formación para desempleados es complejo, ya que se nutre de muchas fuentes. Dejando aparte las iniciativas organizadas por ayuntamientos, cabildos, entidades de carácter benéfico, etc., el Gobierno central transfiere una cantidad anual a las comunidades autónomas para cursos de formación y programas de inserción laboral. En 2009 este monto ascendió a más de 2.800 millones de euros, según datos publicados por la Confederación Española de Empresas de Formación (Cecap), la patronal de los centros de enseñanza y formación. A esta cantidad hay que añadir lo que otras entidades, que también reciben sus fondos del Gobierno central, como la Fundación Tripartita, destinan a este fin, cifra que se calcula puede haber llegado hasta los mil millones en el último año. De hecho, se ha gastado tanto dinero que el ministro Celestino Corbacho dio la bienvenida a los planes de la Comisión Europea de adelantar otros 2.000 millones de los fondos de cohesión para reforzar las cuentas del plan de formación.

El reparto de la tarta

Una vez que se ha distribuido el dinero, se gasta a discreción de las comunidades, lo que ha causado tensiones, ya que todos quieren participar en el reparto. Así por ejemplo, se llegó al caso de que la patronal de empresas de enseñanza de Extremadura convocara una movilización en julio para protestar por lo que consideraban era una excesiva participación de los sindicatos en este presupuesto, en detrimento de sus asociados. Por el contrario, en la Comunidad Autónoma de Madrid son las empresas privadas y la Iglesia los más beneficiados. Por ejemplo, cuatro centros salesianos de la comunidad han recibido casi cinco millones y medio de euros de una de las partidas para formación de 2009, cantidad superior a la suma de lo recibido por UGT, FIES, CSI-CSIF y la Universidad Politécnica, y eso sin contar con las demás congregaciones religiosas de la Comunidad de Madrid. A pesar de este gasto, se estima que la mayor parte de las personas desempleadas no reciben formación alguna. Según un estudio de Ceprede, organismo dependiente de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT), menos de un 16% de las personas desempleadas habían recibido algún tipo de formación hasta la fecha de publicación del informe.

Existen razones que animan al Gobierno a destinar cantidades cada vez mayores a la formación de personas desempleadas. La más obvia se refiere al truco que consigue que quienes están recibiendo un curso no aparezcan en las cifras de paro que maneja el Ministerio de Trabajo. Desde febrero de 2008 estas personas, junto con otras categorías, como los jóvenes que buscan su primer empleo, se denominan en la jerga oficial Demandantes de Empleo No Ocupados (DENOS), y no se contabilizan como parados. Esta es la principal razón de que haya un importante desfase entre las cifras del Ministerio de Trabajo y las del Instituto Nacional de Estadística (INE), que no hace estas distinciones. En su última Encuesta de Población Activa, para el tercer trimestre de 2009, el INE da la cifra de 4.123.300 parados, mientras que las cifras de Trabajo contemplan que en diciembre hubo 3.800.000 personas sin empleo.

“Nos tienen entretenidos”

Si bien la diferencia no es atribuible en su totalidad a los desempleados en cursos, sí representan una buena proporción de ésta. La cantidad que los sindicatos mayoritarios reciben del Gobierno para la realización de cursos ha ido en aumento, hasta llegar a ser la parte más importante de sus ingresos. Así, en el último congreso confederal de CC OO, en 2008, se informaba que se había ingresado, en concepto de cotizaciones, una media de 13 millones de euros por año frente a los más de 83 millones ingresados por formación sectorializada en 2009, a la que habría que añadir ingresos similares. Y eso sin contar los ingresos de las fundaciones creadas para gestionar la formación. No es de extrañar, por tanto, que el secretario general de CC OO, Fernández Toxo, haya pedido que la participación en cursos sea condición obligatoria para cobrar la prestación por desempleo.

A la luz de estos datos, las palabras de Óscar cobran un nuevo significado. “Creo que tienen miedo a que los parados nos cabreemos y la montemos. Por eso nos tienen entretenidos, con la esperanza de recibir alguna ayuda, o que después de hacer a un curso las cosas vayan a ir mejor”. Puede ser, pero mientras tanto no falta quien ha encontrado la manera de sacarle partido al problema del paro.

Asamblea de Parados de Madrid

EMPRESAS QUE CIERRAN EL CÍRCULO DE GANANCIAS

En muchos casos la formación no mejora sustancialmente las oportunidades de inserción laboral. Excepto, claro, en los casos en que el curso es impartido por las mismas empresas que luego van a contratar a la persona, o por sus fundaciones o instituciones sin ánimo de lucro asociadas. Empresas de Trabajo Temporal (ETT) como Randsatd, Grupo Norte o Adecco, disponen de fundaciones creadas para recibir subvenciones por impartir estos cursos, y luego reciben los fondos que se otorgan por la contratación de parados de larga duración. Aparte, por supuesto, del pago por sus servicios. De esta forma se consigue un rendimiento económico óptimo de la persona desempleada. Tan habitual es esta práctica que incluso se ha llegado a colar en los debates de algún parlamento autonómico, como fue el caso de Asturias en octubre de 2008. La empresa de trabajo temporal Adecco, que es, a su vez, la impulsora de la Fundación Altedia Creade, ingresaba 2.205 euros por cada trabajador que recoloca y 1.047 en el caso de que no lo consiguiera, según denunció un diputado del PP. “Formación, formación, formación” es la fórmula que propuso Salvador del Rey, del área laboral de Cuatrecasas, despacho impulsor del concepto de la “flexiseguridad” en el Estado español. Lo recetó durante la presentación del primer indicador de flexiseguridad laboral en junio, un informe presentado al alimón por Ceprede y AGETT. Esta asociación ha reclamado recurrentemente al Gobierno la cesión de las políticas de empleo a empresas privadas especializadas tanto en recolocación como formación, algo que convierte en norma la rotación laboral y que avanza en el proceso de desregulación de las relaciones laborales.

LOS DATOS DE UN NEGOCIO REDONDO

3.800.000 parados según las cifras oficiales del Ministerio de Trabajo. Para el Instituto Nacional de Estadística hay 300.000 desempleados más.

2.696 millones de euros se destinarán en 2010 para programas de formación continua.

15,7% de las personas desempleadas recibe algún tipo de formación, una reducción del 7% con respecto a 2006.

6% de los contenidos de un curso típico son relevantes para la vida laboral.

7.796 millones de euros para políticas activas de empleo están presupuestados por el Gobierno para 2010

Artículos relacionados:

Análisis: El ‘menage a trois’ de la formación continua

http://www.diagonalperiodico.net/Los-beneficios-de-los-cursos-para.html

TRABAJO Y PARO

Foto de Juan Alfonso Pérez Duval
Foto de Juan Alfonso Pérez Duval

Considerando el paro como la ausencia de trabajo, en una persona que desea trabajar, es posiblemente el mayor problema social que tiene el pueblo español.

Diversos estudios predicen que el paro subirá en el año próximo hasta el 20%, y que la tasa de desempleo en España no bajará del 15% de la población activa, posiblemente hasta mediados de la próxima década.

Además nos dicen que el PIB español no crecerá más del 2% anual, lo que tradicionalmente ha impedido crear puestos de trabajo en España.

Si el ajuste inmobiliario no sigue dándose, al menos en un 10% en 2010.

Si los bancos no dan créditos e hipotecas.

Si se dan más subidas de impuestos.

Si nos rebajan de rating y la necesidad de financiación del estado priva a la economía privada de financiación al incrementarse los tipos interés.

Si termina por explotar la burbuja de la deuda, algo muy posible.

Considerando además que la reforma fiscal que ha incluido el Ejecutivo en los Presupuestos de 2010 es un mito, que no podrá revertir por sí misma la tendencia del déficit.

Entonces todo lo dicho aun será peor, el paro se incrementara hasta cifras inimaginables, llegaremos a sentir nostalgia de los 4 millones de parados que tenemos ahora.

Cual será entonces la solución de Zapatero, sin duda la subida de impuestos, IVA, IRPF, todo tipo de tasas que se ven menos, en fin sacarnos el dinero del bolsillo a las clases medias para que las clases altas en que se encuentran los políticos, puedan vivir como reyes.

Esa en realidad no es una buena solución.

Yo propongo que todos los políticos solo puedan por ley tener un único cargo público, que solo trabajen a media jornada (20 horas por semana) y que por ellas cobren el salario mínimo.

Ya que muchos españoles pueden vivir con el salario mínimo trabajando por toda la jornada, seguro que los políticos consiguen vivir con dicho salario y con lo que ganen en su profesión en la otra media

Seguro que en este caso el salario medio subiría más del 1% como quiere el gobierno subirlo este año.

Además se reducirían mucho los gastos y se podría disminuir el presupuesto, de forma que volviera a darse el sano superávit, se pagara la deuda del estado, con lo que disminuirían los gastos financieros y tendríamos dinero para inversiones y para disminuir los impuestos a las empresas y sus pagos a la seguridad social. El verdadero cáncer del trabajo y los causantes del paro en España.

http://prensalibrevalenciana.blog-diario.com/

El anarquismo individualista en España (1923-1938)

Por Juan Pablo Calero Delso

Reseña publicada en Bicel, boletín de la Fundación Anselmo Lorenzo y originalmente en el n.º 5 de Germinal. Revista de estudios libertarios

En el prólogo de El anarquismo individualista en España su autor se queja, con razón, de la falta de investigaciones sobre esta corriente del pensamiento libertario y la escasa atención científica que. en líneas generales. se presta al anarquismo. Pero Xavier Díez. escritor de una interesante obra literaria en catalán en verso y prosa, nos había acostumbrado al estudio de facetas poco exploradas de nuestro rico pasado ácrata con su libro Utopía sexual a la premsa anarquista de Catalunya, en el que a partir del análisis de las revistas Ética e Iniciales abordaba uno de los aspectos más innovadores y menos estudiados del pensamiento y la práctica ácrata, pudorosamente desdibujado en investigaciones académicas y memorias particulares.

De todos modos, resulta sorprendente el desinterés por esta corriente, cuando para muchos de nuestros conciudadanos, sobre todo los más ajenos al movimiento libertario organizado, el anarquismo se reduce a una actitud vital egoísta que, forzosamente, nos conduce al caos. Es habitual tropezarse con alguien que se declara anarquista sin más aval que la ausencia de cualquier rastro de ética personal. desdibujando los límites entre “el egoísmo burgués y el egoísmo individualista” que establecía Vicente Galindo Fontaura. Pero esta perversión del lenguaje no invalida que. como afirma José Álvarez Junco en una cita que se reproduce en el libro, “parece ocioso explicar que en la base del anarquismo se halla un individualismo extremo”.

También parece obvio que el anarquismo individualista debería gozar de una extraordinaria vitalidad en España, una tierra donde el ideario ácrata siempre ha concitado nutridos apoyos. Un fácil corolario que se vería reforzado por el carácter individualista que. tradicionalmente, se atribuye a los españoles. Se podría pensar que si todos los españoles somos individualistas por naturaleza y han sido numerosos los anarquistas en España, en la península Ibérica el anarcoindividualismo habría arraigado con fuerza. Por eso resulta paradójico que el anarquismo individualista haya tenido tan poco eco en nuestro país. según se desprende del exhaustivo análisis de Xavier Díez. Basta para sostener esta afirmación el dato, que se recoge en el libro. de que de las dos primeras ediciones en lengua castellana de El único y su propiedad, de Max Stirner, apenas se vendieron tres mil quinientos ejemplares, frente a las decenas de millares que se editaron de. por poner un solo ejemplo, La conquista del pan. de Piotr Kropotkin.

La debilidad del anarquismo individualista hispano no se demuestra exclusivamente por la escasa y tardía difusión de los principales pensadores de esta corriente, de los que Xavier Díez nos ofrece interesantes y completas síntesis, como el alemán Max Stirner, los estadounidenses David Thoreau, Josiah Warren y Benjamín Tucker o los franceses Émile Armand y Han Ryner, que serían los que más influyeron en España con sus propios textos o como puente para la recepción de los escritores norteamericanos. Tampoco hubo pensadores ácratas españoles que podamos adscribir sin ningún género de dudas a la corriente individualista; más allá de algunas influencias parciales, ni Ricardo Mella. ni Juan Montseny ni Fernando Tarrida del Mármol pueden ser calificados como anarcoindividualistas. Se podrá alegar que la falta de autores originales es común a todas las versiones del anarquismo y de la filosofía en nuestro país, pero otras tendencias libertarias pueden justificar esta debilidad teórica con una rica actividad práctica.

Sin embargo. las primeras publicaciones específicas anarcoindividualistas no vieron la luz hasta los últimos años de la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera, casi simultáneamente a la fundación de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), una coincidencia que nadie puede considerar casual: la irrupción del comunismo soviético obligaba a reafirmar las señas de identidad anarquistas en el proletariado militante. Cabeceras como Estudios, Ética, Iniciales. Al margen o Nosotros son estudiadas con detalle en las páginas de esta obra. De su análisis se desprende que el modesto desarrollo en España del individualismo es paralelo al de otras corrientes del ideario anarquista, y se explica por la fuerza del anarcosindicalismo y. en general. por la estrecha asociación que el movimiento libertario hispano estableció con el obrerismo.

A los trabajadores españoles, persuadidos por el colectivismo de Mijaíl Bakunin o por el comunismo de Piotr Kropotkin de la necesidad de una acción mancomunada para construir entre todos la nueva sociedad, el individualismo se les presentaba teñido de un cierto elitismo. una opinión avalada por las simpatías que esta tendencia libertaria encontró entre la intelectualidad española de finales del siglo XIX; la familia Montseny-Mañé y su Revista Blanca fueron los mejores y más duraderos representantes de este aristocratismo intelectual, como acertadamente señala Xavier Díez. Además, la visión que los individualistas tenían de la propiedad, un asunto capital en el movimiento obrero de la época, ahondaba la distancia entre anarcoindividualistas y anarconsindicalistas; “para el individualista, la propiedad es un hecho natural e inherente a la humanidad” nos dice el autor, una idea que entraba en abierta contraposición con la opinión mayoritaria de los trabajadores que. como Pierrre-Joseph Proudhon, afirmaban con rotundidad que “la propiedad es un robo”. Estas diferencias de los individualistas con los pensadores clásicos del anarquismo. ratificadas por las críticas de algunos contemporáneos como Luigi Fabbri, dificultaron el crecimiento de los anarcoindividualistas en España.

¿Significa que esa debilidad teórica y esa práctica insuficiente justifican la falta de interés por el anarquismo individualista? En absoluto. Este libro de Xavier Díez nos permite recuperar una propuesta teórica que forma parte consustancial del anarquismo; su atractivo no puede verse limitado, como diría Ricardo Mella, por “la ley del número”, por la cantidad o la calidad de sus seguidores. El individualismo y el apoyo mutuo son las dos caras de la misma moneda, y el anarquismo es la síntesis que debe conjugar estas propuestas aparentemente contrarias; del equilibrio entre ambos centros de gravedad depende la vitalidad del ideario libertario. El libro de Xavier Díez nos permite conocer la realidad del anarcoindividualismo en España durante la edad de oro del movimiento libertario hispano, y su conocimiento cabal y riguroso, el logos, nos permite desmontar algunas mentiras, el mito. sobre la explicación racial al arraigo del anarquismo en España y sobre el sustrato egoísta e insolidario del ideario ácrata.

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