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Los “beneficios” de los cursos para parados

PARO | El negocio de la formación ocupacional pone de acuerdo a gobierno, patronal y sindicatos de concertación

Los “beneficios” de los cursos para parados

Los planes de formación para desempleados reportan ingresos a empresas y centros privados, y el Gobierno los usa para rebajar las cifras del paro. No obstante, los beneficios a los propios desempleados no son tan evidentes.

 

Asamblea de Parados de Madrid. Madrid

Lunes 11 de enero de 2010.  Número 117
Sentados en torno a la mesa, los miembros de la asamblea inscritos en cursos para desempleados expresan una opinión unánime: “Los cursos no sirven para nada”.

Pablo lleva toda su vida laboral trabajando en la construcción. Desde hace varios años es gruista. “Ahora me quieren hacer ir a un curso de albañil, pero la grúa está mejor pagada y la categoría laboral es más alta. ¿En qué me va a beneficiar ese curso?”. Paco dice que lo que más le molesta son las declaraciones oficiales: “Se transmite el mensaje de que quien está en paro es un perdedor, porque las personas emprendedoras se forman y montan una empresa. Por supuesto esto es totalmente falso, pero como se repite por todas partes, termina influyendo en la idea que tiene la gente del paro y los propios parados de sí mismos. Parece que la culpa fuera nuestra, porque no somos lo bastante competitivos, pero hace dos años eso no era un problema. Había trabajo para todo el mundo”. Óscar remata la conversación: “Con los cursos nos tienen entretenidos, esperando a ver si la cosa se arregla”.

Un lucrativo negocio

Más allá de la escasa utilidad de algunos cursos, lo cierto es que la compleja estructura que se ha organizado en torno a la formación para el empleo tiene un papel clave en los mecanismos sociolaborales del Estado español. Para unos, centros y empresas privadas, representa un lucrativo negocio. Para otros, como los sindicatos mayoritarios, es una fuente de financiación sin la cual sus burocracias no podrían existir. Y finalmente, para el Gobierno, es la manera más fácil de maquillar las elevadas cifras del paro.

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SUBVENCIONES. Los Salesianos de Atocha, en Madrid, han recibido 1.600.000 euros de los fondos para formación. Olmo Calvo

No sale barato, sin embargo. El sistema de financiación de la formación para desempleados es complejo, ya que se nutre de muchas fuentes. Dejando aparte las iniciativas organizadas por ayuntamientos, cabildos, entidades de carácter benéfico, etc., el Gobierno central transfiere una cantidad anual a las comunidades autónomas para cursos de formación y programas de inserción laboral. En 2009 este monto ascendió a más de 2.800 millones de euros, según datos publicados por la Confederación Española de Empresas de Formación (Cecap), la patronal de los centros de enseñanza y formación. A esta cantidad hay que añadir lo que otras entidades, que también reciben sus fondos del Gobierno central, como la Fundación Tripartita, destinan a este fin, cifra que se calcula puede haber llegado hasta los mil millones en el último año. De hecho, se ha gastado tanto dinero que el ministro Celestino Corbacho dio la bienvenida a los planes de la Comisión Europea de adelantar otros 2.000 millones de los fondos de cohesión para reforzar las cuentas del plan de formación.

El reparto de la tarta

Una vez que se ha distribuido el dinero, se gasta a discreción de las comunidades, lo que ha causado tensiones, ya que todos quieren participar en el reparto. Así por ejemplo, se llegó al caso de que la patronal de empresas de enseñanza de Extremadura convocara una movilización en julio para protestar por lo que consideraban era una excesiva participación de los sindicatos en este presupuesto, en detrimento de sus asociados. Por el contrario, en la Comunidad Autónoma de Madrid son las empresas privadas y la Iglesia los más beneficiados. Por ejemplo, cuatro centros salesianos de la comunidad han recibido casi cinco millones y medio de euros de una de las partidas para formación de 2009, cantidad superior a la suma de lo recibido por UGT, FIES, CSI-CSIF y la Universidad Politécnica, y eso sin contar con las demás congregaciones religiosas de la Comunidad de Madrid. A pesar de este gasto, se estima que la mayor parte de las personas desempleadas no reciben formación alguna. Según un estudio de Ceprede, organismo dependiente de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT), menos de un 16% de las personas desempleadas habían recibido algún tipo de formación hasta la fecha de publicación del informe.

Existen razones que animan al Gobierno a destinar cantidades cada vez mayores a la formación de personas desempleadas. La más obvia se refiere al truco que consigue que quienes están recibiendo un curso no aparezcan en las cifras de paro que maneja el Ministerio de Trabajo. Desde febrero de 2008 estas personas, junto con otras categorías, como los jóvenes que buscan su primer empleo, se denominan en la jerga oficial Demandantes de Empleo No Ocupados (DENOS), y no se contabilizan como parados. Esta es la principal razón de que haya un importante desfase entre las cifras del Ministerio de Trabajo y las del Instituto Nacional de Estadística (INE), que no hace estas distinciones. En su última Encuesta de Población Activa, para el tercer trimestre de 2009, el INE da la cifra de 4.123.300 parados, mientras que las cifras de Trabajo contemplan que en diciembre hubo 3.800.000 personas sin empleo.

“Nos tienen entretenidos”

Si bien la diferencia no es atribuible en su totalidad a los desempleados en cursos, sí representan una buena proporción de ésta. La cantidad que los sindicatos mayoritarios reciben del Gobierno para la realización de cursos ha ido en aumento, hasta llegar a ser la parte más importante de sus ingresos. Así, en el último congreso confederal de CC OO, en 2008, se informaba que se había ingresado, en concepto de cotizaciones, una media de 13 millones de euros por año frente a los más de 83 millones ingresados por formación sectorializada en 2009, a la que habría que añadir ingresos similares. Y eso sin contar los ingresos de las fundaciones creadas para gestionar la formación. No es de extrañar, por tanto, que el secretario general de CC OO, Fernández Toxo, haya pedido que la participación en cursos sea condición obligatoria para cobrar la prestación por desempleo.

A la luz de estos datos, las palabras de Óscar cobran un nuevo significado. “Creo que tienen miedo a que los parados nos cabreemos y la montemos. Por eso nos tienen entretenidos, con la esperanza de recibir alguna ayuda, o que después de hacer a un curso las cosas vayan a ir mejor”. Puede ser, pero mientras tanto no falta quien ha encontrado la manera de sacarle partido al problema del paro.

Asamblea de Parados de Madrid

EMPRESAS QUE CIERRAN EL CÍRCULO DE GANANCIAS

En muchos casos la formación no mejora sustancialmente las oportunidades de inserción laboral. Excepto, claro, en los casos en que el curso es impartido por las mismas empresas que luego van a contratar a la persona, o por sus fundaciones o instituciones sin ánimo de lucro asociadas. Empresas de Trabajo Temporal (ETT) como Randsatd, Grupo Norte o Adecco, disponen de fundaciones creadas para recibir subvenciones por impartir estos cursos, y luego reciben los fondos que se otorgan por la contratación de parados de larga duración. Aparte, por supuesto, del pago por sus servicios. De esta forma se consigue un rendimiento económico óptimo de la persona desempleada. Tan habitual es esta práctica que incluso se ha llegado a colar en los debates de algún parlamento autonómico, como fue el caso de Asturias en octubre de 2008. La empresa de trabajo temporal Adecco, que es, a su vez, la impulsora de la Fundación Altedia Creade, ingresaba 2.205 euros por cada trabajador que recoloca y 1.047 en el caso de que no lo consiguiera, según denunció un diputado del PP. “Formación, formación, formación” es la fórmula que propuso Salvador del Rey, del área laboral de Cuatrecasas, despacho impulsor del concepto de la “flexiseguridad” en el Estado español. Lo recetó durante la presentación del primer indicador de flexiseguridad laboral en junio, un informe presentado al alimón por Ceprede y AGETT. Esta asociación ha reclamado recurrentemente al Gobierno la cesión de las políticas de empleo a empresas privadas especializadas tanto en recolocación como formación, algo que convierte en norma la rotación laboral y que avanza en el proceso de desregulación de las relaciones laborales.

LOS DATOS DE UN NEGOCIO REDONDO

3.800.000 parados según las cifras oficiales del Ministerio de Trabajo. Para el Instituto Nacional de Estadística hay 300.000 desempleados más.

2.696 millones de euros se destinarán en 2010 para programas de formación continua.

15,7% de las personas desempleadas recibe algún tipo de formación, una reducción del 7% con respecto a 2006.

6% de los contenidos de un curso típico son relevantes para la vida laboral.

7.796 millones de euros para políticas activas de empleo están presupuestados por el Gobierno para 2010

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Análisis: El ‘menage a trois’ de la formación continua

http://www.diagonalperiodico.net/Los-beneficios-de-los-cursos-para.html

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TRABAJO Y PARO

Foto de Juan Alfonso Pérez Duval
Foto de Juan Alfonso Pérez Duval

Considerando el paro como la ausencia de trabajo, en una persona que desea trabajar, es posiblemente el mayor problema social que tiene el pueblo español.

Diversos estudios predicen que el paro subirá en el año próximo hasta el 20%, y que la tasa de desempleo en España no bajará del 15% de la población activa, posiblemente hasta mediados de la próxima década.

Además nos dicen que el PIB español no crecerá más del 2% anual, lo que tradicionalmente ha impedido crear puestos de trabajo en España.

Si el ajuste inmobiliario no sigue dándose, al menos en un 10% en 2010.

Si los bancos no dan créditos e hipotecas.

Si se dan más subidas de impuestos.

Si nos rebajan de rating y la necesidad de financiación del estado priva a la economía privada de financiación al incrementarse los tipos interés.

Si termina por explotar la burbuja de la deuda, algo muy posible.

Considerando además que la reforma fiscal que ha incluido el Ejecutivo en los Presupuestos de 2010 es un mito, que no podrá revertir por sí misma la tendencia del déficit.

Entonces todo lo dicho aun será peor, el paro se incrementara hasta cifras inimaginables, llegaremos a sentir nostalgia de los 4 millones de parados que tenemos ahora.

Cual será entonces la solución de Zapatero, sin duda la subida de impuestos, IVA, IRPF, todo tipo de tasas que se ven menos, en fin sacarnos el dinero del bolsillo a las clases medias para que las clases altas en que se encuentran los políticos, puedan vivir como reyes.

Esa en realidad no es una buena solución.

Yo propongo que todos los políticos solo puedan por ley tener un único cargo público, que solo trabajen a media jornada (20 horas por semana) y que por ellas cobren el salario mínimo.

Ya que muchos españoles pueden vivir con el salario mínimo trabajando por toda la jornada, seguro que los políticos consiguen vivir con dicho salario y con lo que ganen en su profesión en la otra media

Seguro que en este caso el salario medio subiría más del 1% como quiere el gobierno subirlo este año.

Además se reducirían mucho los gastos y se podría disminuir el presupuesto, de forma que volviera a darse el sano superávit, se pagara la deuda del estado, con lo que disminuirían los gastos financieros y tendríamos dinero para inversiones y para disminuir los impuestos a las empresas y sus pagos a la seguridad social. El verdadero cáncer del trabajo y los causantes del paro en España.

http://prensalibrevalenciana.blog-diario.com/

Desmontando la farsa del socialismo español

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Lo único que actualmente separa a los españoles de una dictadura populista es la Constitución de 1978, no hay nada más que nos distinga de las democracias populares que hoy persisten en el mundo: Cuba, China, Corea del Norte, Vietnam, algunos ejemplos africanos y la colección de repúblicas bolivarianas integradas en el ALBA, la coalición socialista latinoamericana promovida por Hugo Chávez.
No es baladí por tanto la determinación que el Tribunal Constitucional adopte en relación al Estatuto de Cataluña, porque si los magistrados que velan por el criterio supremo de legitimidad vigente deciden avalar sin modificaciones la constitucionalidad del panfleto que promocionan los partidos nacionalistas y el socialismo catalanes, nuestra Carta Magna quedará derogada en ese mismo instante, “de iure” y “de facto”. Rodríguez Zapatero lleva laboriosos años preparando la sociedad española para tal fin.

De esta forma, el inofensivo Estatuto para Cataluña, no tiene otra intención que acabar con el orden constitucional que rige en España, con la Nación, con el Estado social y democrático de Derecho en el que vivimos 46,5 millones de españoles; el mismo objetivo perseguido por ETA y el nacionalismo vasco durante los últimos cuarenta años, pero urdido de una forma mucho más ladina y parsimoniosa, porque la violencia no ha sido manifiesta, sino latente, sumergiendo a la sociedad catalana en su versión de la realidad, poco a poco, para que no se note demasiado.

Todavía no he visto a ningún avezado periodista señalar auténtico problema que acontecerá si el Tribunal Constitucional aprueba el Estatuto catalán sin enmendar su despropósito, pero si he visto varios ejemplos de lo contrario en la legión de palmeros escribientes a sueldo de la Generalitat; porque si se admite tal como está el Estatut, la Constitución Española de 1978 aprobada por el pueblo español soberano, dejará de tener vigencia en Cataluña y consecuentemente en toda España, porque sin Cataluña dejará de existir la Nación española, subvirtiendo el artículo segundo de la Carta Magna en el que se fundamenta el principio de legitimidad constitucional.

El socialismo de Rodríguez Zapatero está imponiendo a los españoles un Estado Federal como mal menor –que es el modelo por el que siempre ha abogado el PSOE-, una nueva Constitución forzada, y posiblemente, una República, sin haber consultado a los legítimos soberanos que somos todos los españoles reunidos en referéndum, la Nación española, sobre la conveniencia de mutar la vigente Ley de leyes. Algo muy propio de alguien que quiere transformar nuestra democracia liberal en una democracia popular.

Esta acción se habrá convertido en un Golpe de Estado encubierto en el momento que el Tribunal Constitucional emita sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, tanto si su resolución es favorable como desfavorable, porque si es favorable, el Gobierno habrá participado en un Golpe de Estado, junto al Tribunal Constitucional, la Generalitat, y los parlamentarios españoles que aprobaron el Estatuto en el Congreso y el Senado, pero si su resolución es desfavorable, el Golpe de Estado no se habrá consumado, quedándose entonces en grado de tentativa, con la participación de todos los actores mencionados, menos el Tribunal Constitucional.

El Tribunal Constitucional se juzga a sí mismo

Hay varias cuestiones sobre las que el Tribunal Constitucional no puede inhibirse:
La primera es una cuestión semántica, porque una Autonomía –o su eufemismo particularizado de “nacionalidad”- tan sólo es una forma de ordenación descentralizada del Estado, nada tiene que ver con la Nación, que depende exclusivamente de la soberanía de los españoles, de todos reunidos como pueblo español, no acumulados o fragmentados según convenga a los políticos de turno. Autonomía y Nación no comparten el mismo campo semántico, ni jurídico, por mucho que se empeñen algunos en que así sea.

La segunda es que la Constitución vigente fundamenta su legitimación en la unidad indivisible de la Nación española, si la Nación deja de existir porque se divide, se disuelve, o se trastoca, la Constitución pierde su legitimidad de forma inmediata. Los socialistas y los nacionalistas pretenden abocarnos a una situación legal desesperada en la que puedan imponer sus criterios partidarios, contra la legitimidad de los criterios comunes de todos los españoles.

La tercera consiste en mostrar la ignorancia de los representantes políticos españoles porque su poder no es indeterminado, puesto que está limitado a lo establecido en la Constitución Española de 1978, precisamente porque las cuestiones relacionadas con la Nación y la Constitución, no pueden en ningún caso ser dirimidas con la representación política que provenga de unas elecciones por muy democráticas que hayan sido y aunque los ciudadanos hayan expuesto su voluntad al elegir entre galgos y podencos –algo que la Vicepresidenta de la Vega y el Presidente Rodríguez Zapatero desconocen, y no deberían-.

Para cualquier cambio en la Constitución o en cuestiones relacionadas sobre nuestra identidad nacional –algo que el Estatuto Catalán pretende-, es inevitable consultar al pueblo español en referéndum convocado a tal propósito, como el celebrado en 1978, en el que los ciudadanos puedan expresar su soberanía, no exclusivamente su ciudadanía. Recuerden ustedes que por ser españoles somos ciudadanos de un Estado Social y Democrático y soberanos de una Nación, no tan sólo ciudadanos, como pretenden los socialistas y los nacionalistas.

Lo que está haciendo este Gobierno y todos sus comparsas políticos es jugar un partido de fútbol sin respetar las reglas de juego, dejando exclusivamente en manos del árbitro –que es su empleado político- su legitimación, habiendo impedido que las cámaras de televisión, los periodistas, y el público puedan presenciar el partido, cerrando el campo a cualquier espectador que no sean los jugadores y el árbitro, porque no quieren observadores, ni testigos incómodos, que puedan denunciar la tropelía que se está cometiendo.

El fin no justifica los medios

La claudicación del Gobierno de España ante el Estatut, guiado por el ocurrente Presidente Rodríguez Zapatero, no tiene otro objetivo que la perpetuación de su partido en el poder, tanto en Cataluña como en España. El próximo año habrá elecciones en la Comunidad catalana y el Presidente de la Generalitat, José Montilla, necesita una sentencia favorable del Tribunal Constitucional que avale el catalanismo de su partido, para que pueda tener alguna opción de renovar su mandato, al igual que Rodríguez Zapatero necesita los votos del PSC para acceder de nuevo a la Presidencia del Gobierno, con el apoyo de los nacionalistas, una magnífica simbiosis que pone los intereses del PSOE y los nacionalistas por encima de los intereses de todos los españoles, es decir, de nuestra Nación que es España.

Por algo similar a lo ocurrido en España –promover un cambio en la Constitución para asegurarse la perpetuidad en el poder, como hizo Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia- en un país como Honduras, los parlamentarios, el ejército, y la mayoría de los ciudadanos, enviaron al Presidente Zelaya a vagar por el mundo, antes de verse en una situación como Venezuela, Bolivia o Cuba. Algo que ha denunciado el Gobierno español como no democrático, por supuesto, mientras que el norteamericano y nuestros socios de la Unión Europea han cambiado de opinión al haberse celebrado nuevas elecciones y haber salido un nuevo presidente constitucional.

La miseria del socialismo

El socialismo nunca ha respetado a los seres humanos, es un movimiento político que atenta contra las personas y su identidad, para conceder su representación a determinados grupos que patrocina. El socialismo es un fundamentalismo que clasifica, etiqueta y define a los seres humanos al bulto o al peso. Un ser humano en un régimen socialista va dejando de tener derechos fundamentales individuales, para recibir exclusivamente concesiones sociales desde el poder del Estado. Para esta ideología, la democracia consiste en establecer una dictadura de la mayoría sobre los seres humanos individuales. Si dos sujetos deciden que el robo es legítimo, y un tercero, apoyándose en la legalidad, está en contra, lo democrático es robar y prevalece siempre sobre lo legal. La democracia para el socialismo se restringe a lo popular, eliminando la libertad individual, que es su principal fundamento, algo que se puede comprobar en países próximos, pero no en el nuestro. Proudhon ya le advirtió a Marx en su obra “Filosofía de la Miseria” que el socialismo sin libertad sólo puede repartir miseria, cuanto más tiempo esté en el poder, más miseria repartirá.

El socialismo no respeta el orden legítimo establecido, porque es un movimiento mesiánico, que pretende la utopía de salvación de la humanidad. Por eso considera los votos por encima de las leyes, para utilizar el poder en función de sus objetivos, fundamentalmente para conceder privilegios a su secta, a los que apoyan desde el odio y la envidia un cambio que les favorezca, por eso en todos los sistemas socialistas hay dos mundos paralelos: uno lleno de ventajas y favores para los suyos, y otro privado de todo lo que legítimamente le corresponde, recluyendo en campos de concentración virtuales –cordón sanitario, archipiélago Gulag- a todos sus detractores.

El socialismo utiliza la democracia para recortar la diversidad, asfixiando la libertad de los seres humanos, delimitando la organización de su vida y de su muerte, porque sólo tienen derecho a la vida los necesarios –no se admiten sorpresas en las economías planificadas- para establecer una homogeneidad social que incluye a todos los ciudadanos sea cual sea su condición, esfuerzo, inteligencia, creencia o voluntad, porque los únicos que pueden tener distinción y privilegios son los gerifaltes del partido y sus aliados, que conforman una Nomenklatura que disfruta de todas las ventajas, a costa de crear todos los inconvenientes a los demás.

El socialismo es un fundamentalismo sectario, un movimiento fanático que se disfraza de democracia, cuando realmente es incompatible con cualquier tipo de libertad que no contribuya a fortalecer su sectarismo. El socialismo establece una insulsa revolución permanente que entretiene a los ciudadanos creando conflictos, transformando lo existente, por ejemplo introduciendo en el armario a la mayoría de los ciudadanos, para extraer de él y hacer proselitismo de todas las desviaciones de lo convencional, existentes o creadas. Porque los socialistas saben perfectamente que mientras haya conflicto social serán necesarios, por eso si no existe el conflicto, no tienen ningún recato para crearlo, aunque sea artificialmente; sin conflicto social el socialismo dejaría de existir, por eso el conflicto social es inherente a sus posibilidades de acceder y mantenerse en el poder.

El socialismo procura el enfrentamiento social representando ante los espectadores confrontaciones inexistentes, que exageran y patrocinan, se apropia del lenguaje para deformarlo en función de la propaganda y demagogia que conviene a sus intereses, creando problemas donde no los hay, porque es una ideología que necesita del malestar humano para triunfar. Por eso crea conflictos a la medida de sus necesidades. El socialismo nunca puede resolver los problemas sociales porque vive de ellos. Esperar que la paz social provenga del socialismo, es como pedirle a un proxeneta que acabe con la prostitución.

Las acciones políticas del socialismo tienen siempre como horizonte la búsqueda del enfrentamiento social de los ciudadanos, inoculando en la sociedad dosis inusitadas de violencia social y cultural de forma enmascarada, reprimiendo todo lo que no le beneficia e interesa. Un régimen socialista óptimo se caracteriza porque todo el mundo está enfrentado con todo el mundo, de forma latente o manifiesta. La sociedad crispada es el mejor caladero electoral del socialismo. Esa tensión de la que hablaba Rodríguez Zapatero al hermano del Ministro de Cultura, tan necesaria para triunfar en las elecciones.

Por eso el socialismo español legisla para tensar, gobierna para crispar, importándole una mierda si sus legislaciones son justas o injustas, y cuantos cadáveres se dejan en el camino, porque la única justicia que conoce el socialismo es la de llevar a los suyos a lo más alto y a todos los demás a lo más bajo. Alfonso Guerra guillotinó una tarde a Montesquieu, porque con una Justicia independiente sería imposible e impensable el totalitarismo socialista en el que vivimos.

Algunos ejemplos del desmadre

Siguiendo la tesis establecida, de que el socialismo sólo reconoce como justicia exclusivamente la justicia social que permite a los suyos obtener privilegios, aunque sea a costa de perjudicara a todos los demás, lo que nos indica su grado de egoísmo, podemos observar lo que ha hecho Rodríguez Zapatero en estos años inolvidables.

– La Ley de Violencia de Género para enfrentar a las mujeres con los hombres, beneficiar a las feministas, y crispar a la sociedad creando un despótico régimen en el que por ser hombre o mujer uno puede ser juzgado con reglas diferentes.

– La implantación del matrimonio homosexual, para beneficiar al lobby gay, y socavar la estructura de la familia convencional, de origen cristiano o laico, creando distorsión en su seno y convirtiéndola en una especie de pieza de museo arcaica, porque lo que se persigue es que cualquier unión o contrato entre seres humanos individuales sea abolido por superfluo, para que el Estado pueda determinar cuál es el papel social para cada miembro de la sociedad, desvinculado, desidentificado, anómico, y alienado.

– El Estatut de Cataluña enfrenta a los catalanistas contra todos los españoles, creando una tensión innecesaria porque esto permite, dividir a la sociedad en dos bandos, y siempre que esto ocurra uno de ellos apoyará el socialismo fundamentándose en el imaginario propagandístico que ofrece.

– La Ausencia de una Reforma Laboral, encona a los empresarios con los trabajadores, al tiempo que las pequeñas empresas privadas se van cerrando, y los autónomos van incorporándose al paro. Esta barbaridad ha producido ya más de cuatro millones de parados, porque la población en desempleo es muy rentable electoralmente para el socialismo. El trabajo es una magnífica fuente de conflictos, que administran los sindicatos de clase, otros de los grandes beneficiados del régimen, porque enfrentan a empresarios con trabajadores, a trabajadores con parados, a todo el mundo por la cuestión laboral, mientras las condiciones de los trabajadores se van deteriorando cada vez más, y la explotación se incrementa, teniendo que trabajar el doble para ganar lo mismo y dando las gracias por poder hacerlo.

– En cuanto a los jóvenes, el socialismo les ofrece desde la más absoluta irresponsabilidad un imaginario distorsionado, porque son los más asequibles a la propaganda y la creencia en las buenas causas. Primero les dice que el socialismo es libertad, y los panolis se lo creen. Luego les ofrece la oportunidad de vivir de forma irresponsable, ocupándose de resolver el hambre en el mundo, el cambio climático, las guerras lejanas o la injusticia social, condenándolos a la dependencia eternamente, con cursos que no sirven para nada –impartidos por los sindicatos, por supuesto- mientras aborrega y alecciona a las nuevas generaciones, diciéndoles que lo importante es vivir ahora, para que desaprovechen la oportunidad de formarse y en el futuro se conviertan en unos desgraciados. En los últimos años se ha pasado de un 56 % de estudiantes que concluían los estudios de bachiller a un 39 %, el paro supera el 40 % en la juventud española. Carne de cañón de recambio para el futuro electoral del socialismo.

No quiero extenderme demasiado, pero señalaré algunos conflictos que administra con criterio de cirujano social el socialismo español para generar enfrentamiento y crispación en nuestra sociedad.

La crisis económica enfrenta a los que tienen un puesto fijo, con los que no trabajan o tienen un puesto de trabajo eventual. La política permisiva en materia de inmigración ha generado bolsas de pobreza inexistentes previamente, porque los inmigrantes están dispuestos a trabajar en peores condiciones que los autóctonos, obligando en una situación de precariedad laboral a estos últimos, a tener que aceptar cualquier trabajo para poder vivir en las peores condiciones, gracias a que los sindicatos han permitido y fomentado que esto ocurra.

La desafortunada Ley del Aborto nada tiene que ver con las necesidades sociales, sino con el objetivo último de crispar a la sociedad, convirtiendo en un derecho inalienable algo que es una irresponsabilidad manifiesta, existiendo anticonceptivos para el día antes o el día después, quedarse embarazada sin desearlo es una tremenda irresponsabilidad, y los derechos no deben abogar por crear ciudadanos irresponsables, sino todo lo contrario.

El diálogo con ETA es una de las joyas de la corona de la política de Zapatero, con unos cuantos asesinados producto de su política de pacificación, una T4 que costó muchos millones de euros levantar dos veces y que hemos pagado todos los españoles, y una crispación sin parangón en las víctimas del terrorismo y en todos los que compasivamente apoyamos a los que perdieron a algún miembro de su familia, para que estos sinvergüenzas obtengan beneficios.

La retirada de las fuerzas de Irak, las manifestaciones del “No a la guerra” para alcanzar el poder, tras ese 11-M del que todavía nos quedan tantas cosas por conocer, fue una jugada magistral de la propaganda socialista, que los conservadores no supieron rebatir ante la barbarie que estaban presenciando. Pero los socialistas aprovechan siempre cualquier resquicio para encaramarse al poder, sea como sea y a cualquier precio, porque les va su bienestar en ello, algo que no ocurre con los conservadores en la misma medida, aunque no están libres de corrupción como se ha visto en Valencia o Madrid, pero en un ambiente generalizado de corrupción, con los casos de Santa Coloma, Mercasevilla, Palau, nadie puede erigirse en la política española en paladín de la honestidad, desde luego los socialistas y nacionalistas menos que otros.

Hay otros ejemplos numerosos como la represión de la inquisición moderna que representa la SGAE, la polémica del crucifijo para agradar a los anticlericales, la negación a la energía nuclear mientras le compramos electricidad a Francia que es la mayor potencia nuclear de Europa, el cambio climático y sus desmesuras y falacias, las cuestiones sobre la identidad de los españoles, sobre la posibilidad de modificar la Constitución, la Ley de Memoria Histórica o la prohibición encubierta de fiestas tradicionales en España como los toros o las navidades.

En resumen y concluyendo la tesis esbozada al comienzo, el socialismo es una ideología política que se alimenta electoralmente del conflicto social, y si este no existe entonces se procura, con legislaciones “ad hoc”, o movilizando a todos los que viven de la subvención y el engaño a los demás, para que armen suficiente bulla y salgan en los telediarios asustando, como ha ocurrido recientemente con los sindicatos CCOO y UGT, ocurrió con la campaña del “Nunca Mais”, o la de el “No a la guerra”. Los socialistas son unos profesionales de la política, la mayoría viven muy bien, como jamás vivirían si no estuvieran afianzados en el poder, por eso se han especializado en todas las estrategias de agitación, propaganda, y engaño para comerle el tarro a los ciudadanos con que los malos son siempre los otros y asegurando que ellos son los únicos que pueden salvarles. Los socialistas representan con inusitada desmesura una execrable farsa social.

Un país como España, en que la ignorancia se puede medir cada día en los programas de televisión, o en la disposición que adoptan los ciudadanos hacia la política, mucho más fundamentada en la creencia que en la racionalidad, tiene mal pronóstico. Porque mientras los ciudadanos ven como los políticos les están robando, ultrajando y masacrando, todavía son capaces de confiar en ellos, este país no tiene otra opción a corto plazo que seguir siendo socialista, porque quienes deberían oponerse y mostrar a la población española lo que realmente está ocurriendo, prefieren seguir mirándose el ombligo, no vaya a ser que les digan sus adversarios que con ese ombligo no pueden ser demócratas y se lleven un disgusto.

Sin una oposición tan ignorante, pésima y pasiva sería imposible un Gobierno tan malvado, así que repartan ustedes las responsabilidades de lo que ocurre como bien les parezca entre los actores implicados en la obra, sean libres para opinar, al menos, sobre cómo les están tomando el pelo, ya que el secuestro de la democracia en España no permite otra libertad que la de decir lo que se piensa, cuando se piensa, desde luego.

Evidentemente hay otros socialismos, como la socialdemocracia alemana, las socialdemocracias escandinavas o el laborismo británico, dignos de respeto y veneración por sus aportaciones sociales, pero el que nos ha tocado a los españoles es sin duda el más vergonzoso de Occidente, aunque posiblemente el más avanzado de Iberoamérica.

Enrique Suárez Retuerta

Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía.

Toros, cultura y democracia

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La ofensiva contra la fiesta nacional española se ha materializado en Cataluña, como no podía ser de otra forma. Sin embargo, será difícil que lo haga en el País Vasco o Navarra, porque su relación con los toros forma parte de su ancestral cultura, al igual que en otros muchos lugares de España. Hasta los nacionalismos son diferentes con los toros.

Los toros siempre han querido prohibirse en España, lográndose en alguna ocasión durante poco tiempo. En el año 2004, Barcelona se declaró ciudad antitaurina y en 2007, se celebró la manifestación antitaurina más multitudinaria de la historia en esta ciudad a la que asistieron ¡5.000 personas!. Ese mismo año se publicó un artículo en este blog titulado “Ecoteología” en el que se exponen con claridad las razones ocultas de los movimientos antitaurinos, por lo que no se repetirá lo expuesto.

Sólo cabe añadir algunas cosas, la tauromaquia es un hecho cultural singular, una tradición ancestral que proviene de la Grecia Clásica. La cultura minoica estaba fundamentada en el culto al toro, el mito del Minotauro es la representación simbólica del enfrentamiento del ser humano contra la bestia externa ante los miedos internos, representado por el héroe Teseo. Teseo se disputa con Heracles el origen antiguo de la tauromaquia. En Egipto se adoraba al buey Apis, que posteriormente pasó a ser Serapis, un sincretismo de Osiris y Apis, que formaba parte como deidad del panteón funerario egipcio, y su culto se relacionaba con la curación y la adivinación de los sueños. En Babilonia los toros androcéfalos alados presidían las entradas de los palacios. En Roma se realizaban espectáculos con uros en los circos. Pero para encontrar la relación del hombre con los bóvidos tendríamos que remontarnos a la prehistoria. Los toros de las cuevas de Lascaux o los bisontes de las cuevas de Altamira, son ejemplos de la relación cultural simbólica de los seres humanos con esta familia de animales.

En la mayoría de las culturas con presencia de bóvidos, se han domesticado y juegan un papel importante en su organización social y economía. En la India, las vacas son sagradas, en los Estados Unidos los toros se cabalgan en los rodeos. Los búfalos alimentaron a las tribus aborígenes de América. Pero la tauromaquia es una fiesta ancestral de origen español que se remonta a la Edad Media, al siglo XII, y que se practica de forma habitual en diversos países: Portugal, España, Francia, México, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Panamá y Bolivia. Como exhibición se han realizado corridas de toros en China, Estados Unidos, Filipinas y Cuba. Eso molesta a los antiespañoles, tanto como a los antitaurinos.

La tauromaquia está imbricada con la cultura española, ha sido motivo de estudio y análisis por numerosos investigadores culturales, ensalzada por poetas, relatada por escritores hispanos y foráneos, ha sido tradición inductora de géneros musicales como el pasodoble, recogida en numerosas expresiones plásticas o escultóricas. El toreo dispone, como todos los hechos culturales consolidados, de códigos específicos, rituales y mitología; procurando afición entre sus seguidores y desdén entre sus detractores.

Pero la cuestión que se debe analizar no es la existencia del arte de Cúchares como un hecho cultural fundamental de la cultura hispana, que se ha conservado hasta nuestros días. La cuestión relevante es si la política, su uso y abuso, tiene derecho a desincrustar de nuestro acervo cultural una tradición festiva que ha perdurado durante ocho siglos. Aunque la pregunta en nuestro país es de respuesta obvia cuando el Estado pretende reglamentar la organización convivencial de los ciudadanos y ciudadanas, la reproducción establecida por decreto y regulada por ley, lo que pueden y no puede comer los españoles, si pueden o no pueden fumar, si pueden o no pueden beber, o si tienen que consumir obligatoriamente lo que se determine, según tengan trabajo o no lo tengan, porque el trabajo si es un factor limitante para la vida, aunque lo importante para algunos sea acabar con los toros.

Sólo desde el materialismo más voraz del socialismo adoctrinador y la animadversión contra lo hispano de los nacionalismos se puede entender la cruzada contra los toros en nuestro país, despreciando todas las connotaciones semióticas y semánticas de un arquetipo biológico y cultural que milagrosamente ha llegado hasta la actualidad. Porque el Toro de Lidia es el descendiente más próximo al uro, el bóvido extinguido que dio lugar a todas las subespecies conocidas. La prohibición de la fiesta nacional posiblemente concluyera con la subespecie.

La ignorancia suprema guía los pasos de los que pretenden acabar con los votos, con lo que no han podido concluir los siglos. Pero en la tauromaquia se reúnen todas las abominaciones de la nueva fe: es una práctica habitualmente masculina –que subleva a las feministas y que en esta ocasión están por la exterminación más que por la igualdad de género-, representa la masculinidad –algo incompatible con el modelo andrógino que se impone desde el pensamiento políticamente correcto-, es un espectáculo de sangre –algo que no pueden soportar los vegetarianos, pacifistas, y bondadosos animalistas-, es categóricamente español –algo que solivianta a los nacionalistas-, y supone señas de identidad para un pueblo que se ha llevado al matadero de la historia por intereses políticos -algo necesario en los planes de los gobernantes, para implantar su nuevo orden-. Sólo hay que contemplar lo que le han hecho en varias ocasiones al último toro de Osborne que había en Cataluña, para comprobar el odio que le tienen algunos catalanistas a España y a lo español.

Pero fundamentalmente lo que más molesta a toda esta legión sectaria reunida es que no se respeten “los derechos de los animales” como si fueran humanos, como si alguna vez se respetaran los de los pollos, las terneras, los cerdos o las sardinas, pero como no forman parte de la tradición española no les importa demasiado, porque son animales de más baja categoría, hasta para ser animal hay clases en la cárcel mental de los sectarios. Las corridas de toros deben extinguirse, porque son un símbolo de lo español, y para ir contra lo español vale lo mismo los toros que el jamón ibérico -aunque menos, claro, que está muy bueno-. Lo que se busca con la extinción de la fiesta nacional, en realidad es la extinción de la identidad española.

Y habrá algún inocente, buena persona, que se siente español sin problemas, que absolutamente manipulado por intereses que desconoce, pensará que es un espectáculo horrible porque los pobres animales sufren y se hace un a orgía de sangre con ellos, cuando en realidad si la subespecie bóvida de los toros de lidia existe es gracias a la fiesta nacional, porque si no se hubiera extinguido hace mucho tiempo, como ocurrió con el uro. En África, desde que se han privatizado los elefantes, ha comenzado a incrementarse su reproducción. Los toros de la Camarga y Les Landes, son venerados por los habitantes del país vecino sin grandes injerencias de los antitaurinos franceses.

En mi opinión, hay algo más profundo en el movimiento antitaurino que responde a cuestiones arcanas, y es la tanatofobia de las nuevas generaciones que no soportan la contemplación de la muerte en directo, habitualmente del toro, pero también del torero en ocasiones, aunque virtualmente desarrollen más violencia que todas las generaciones anteriores reunidas y se hayan cargado lo inimaginable ante una pantalla, bien de forma pasiva o activa. Hay algún grupo en Facebook con miles de seguidores en el que se celebra la muerte del torero por la bestia, lo que indica la ralea de los participantes.

La estética social del presente, fundamentada en el hedonismo, la dependencia, el pacifismo, el gregarismo por adherencia, y la doctrina del pensamiento único desdeña la fiesta taurina, considerándola impropia de una civilización buenista; una generación que no soporta la exposición a la violencia, aunque los soldados españoles se dejen la vida en Afganistán, eso sí, ayudando a establecer una democracia en un país en la que la mayoría de sus habitantes desconocen lo que es tal cosa, y por supuesto, que nada tiene que ver con morir en Irak por la misma causa, como ha dejado bien claro el gobierno y la ONU-Dios.

La meliflua y andrógina juventud española educada en la solidaridad, el pacifismo, la cooperación y la alianza de civilizaciones está siendo condenada a la esclavitud futura por sus gobernantes, porque mientras en nuestro país se aboga por el silencio de los corderos, en otros no lejanos se estimula el bramido de los cabrones, y a la larga los corderos y los cabrones están condenados a disputar su lugar en el mundo.

La mejor forma de mantener la paz es prepararse para la guerra, tanto a nivel individual, cuando los miembros de las nuevas cohortes tengan que conseguir un trabajo disputando sus méritos con los aportados por el sobrino enchufado de un sindicalista o un político, como cuando como colectivo. tengan que enfrentarse con otros colectivos –nacionales o extranjeros- para obtener una posición que al menos le procure recursos para vivir de forma independiente.

Los toreros saben de antemano y nos recuerdan, que la muerte nos acecha cada día, a la vuelta de cada esquina, porque la peor de las muertes es una vida miserable, por eso los toreros se enfrentan a la parca en la arena del albero, para vencer al final su miedo con la destreza y el engaño, para que la razón humana prevalezca sobre la irracionalidad de las bestias y la prosodia de los iluminados.

¿Han ido pensando los prohibicionistas en las butifarras vegetales?, pues deberían hacerlo antes de enconar más a los ciudadanos de este país con sus gilipolleces. Quizás detrás de la extinción de la tauromaquia venga la imposición de que los españoles nos alimentemos de productos exclusivamente catalanes. Y seguro que en el Gobierno de España, si sigue Rodríguez Zapatero de Presidente, lo toma en consideración y acepta que sólo la mitad de productos catalanes nada más, por aquello de la “cosoberanía” y el Estatut.
Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

TORTURA Y MALOS TRATOS EN ESPAÑA

 

ADAMTORTURA Y MALOS TRATOS
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La policía ataca a un manifestante en Madrid © Eduardo León

El derecho internacional establece el derecho de toda persona a no ser sometida a tortura o trato o pena cruel, inhumano o degradante. Es deber de los Estados demostrar su condena absoluta a tales actos, tanto en el plano de su legislación interna como en las actuaciones de todos sus funcionarios. Además de respetar la prohibición de la tortura y los malos tratos, es obligación de los Estados investigar de forma inmediata tales actos, someter a los responsables a un proceso justo, imponerles un castigo y ofrecer a las víctimas una reparación adecuada.

Amnistía Internacional trabaja para la erradicación de la tortura en todo el mundo. En España preocupa en particular la detención de personas en régimen de incomunicación, los casos de tortura y malos tratos de personas extranjeras por parte de las fuerzas de seguridad y la falta de investigaciones imparciales y mecanismos efectivos de rendición de cuentas y reparación a las víctimas cuando se producen estos hechos.

En noviembre de 2007, Amnistía Internacional publicó el informe “Sal en la herida: la impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos”, en el que se documentaban las denuncias contra agentes de las fuerzas nacional, autonómicas y locales de toda España encargados de hacer cumplir la ley. Desde entonces, Amnistía Internacional ha seguido investigando casos de tortura y otros malos tratos en España y ha hecho campaña para que se establezcan mecanismos efectivos con el fin de prevenir la comisión de estas violaciones de derechos humanos. En noviembre de 2009, se ha hecho pública la actualización del informe publicado en 2007: “Sal en la herida: impunidad policial dos años después”, con información al día de los casos recogidos entonces. El informe también analiza los cambios habidos en España con respecto a la prevención e investigación de la tortura y otros malos tratos por parte de agentes encargados de hacer cumplir la ley.

El régimen de incomunicación

Amnistía Internacional se opone a la detención en régimen de incomunicación  por ser una práctica que facilita la tortura y los malos tratos y que aumenta el riesgo de violaciones de derechos humanos contra los detenidos.

Actualmente en España se puede mantener detenida a una persona en régimen de incomunicación por un periodo de hasta 13 días, los primeros 5 sin tener la posibilidad de ser llevado ante un juez, lo que viola normas internacionales de derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

La preocupación de Amnistía Internacional es compartida por organismos como el Comité contra la Tortura, el Relator contra la Tortura de Naciones Unidas o el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura.

Amnistía Internacional pide al Gobierno español que o bien elimine la detención en régimen de incomunicación  o se aseguren todas las garantías para los detenidos, como el derecho a  la asistencia letrada y médica de libre elección.  Ver el informeSalir de las sombras. Es hora de poner fin a la detención en régimen de incomunicación (Septiembre de 2009).

Tortura y malos tratos a personas extranjeras

En los últimos años Amnistía Internacional ha documentado detenciones ilegales y malos tratos con componente racista, especialmente a ciudadanos extranjeros, y ha denunciado también la impunidad que parece amparar a los que cometen esta violaciones de derechos humanos.

El informe de la organización España: Crisis de Identidad. Torturas y malos tratos de índole racista a manos de agentes del Estado, documenta más de 320 casos de torturas y malos tratos con un componente racista en los que estaban involucrados agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, así como de las policías autonómicas y locales.

En el caso de los extranjeros indocumentados existe el temor a denunciar a agentes de policía o guardias civiles por miedo a ser expulsados del país. Otros aspectos destacables son el temor a presentar denuncias debido a la práctica común entre los funcionarios de denunciar a su vez a la víctima o amenazar con tomar otras represalias, y la posible dificultad para contar con traductor o intérprete y para ser asistido por un abogado.

Amnistía Internacional ha instado al Gobierno español a establecer un órgano imparcial e independiente con capacidad para investigar las violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad.

Reparación a víctimas de la tortura

El derecho internacional establece que las víctimas de tortura y malos tratos tienen el derecho a recibir del Estado una reparación inmediata que incluya la restitución, una indemnización justa y adecuada, así como atención medica y cuidados apropiados para su rehabilitación.

Amnistía Internacional ha manifestado su pesar por la impunidad que parece amparar en España a los funcionarios responsables de tortura y malos tratos y por la falta de garantías para las víctimas de estos delitos de obtener una reparación satisfactoria.

En su informe España: Acabar con la doble injusticia: Víctimas de tortura y malos tratos sin reparación, Amnistía Internacional denunciaba la larga duración de los procesos por tortura y documenta casos en los que víctimas de tortura han tenido que esperar entre 15 y 20 años para obtener una sentencia firme que determine una indemnización. El informe también ilustra numerosos casos en los que, a pesar de que las torturas o malos tratos han resultado probados, las víctimas no obtienen indemnización alguna. También constata que la cuantía de las cantidades concedidas en concepto de indemnización ha sido, por regla general, muy baja.

http://www.es.amnesty.org/paises/espana/tortura-y-malos-tratos/

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